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LOS METROS NO GENERAN BASURA. LA MEMORIA POLÍTICA TAMPOCO

hace 1 día
2 min de lectura


El PSOE de Algete acaba de descubrir que los metros cuadrados no generan basura. La frase es buena. Contundente, fácil de recordar y políticamente rentable. El problema aparece cuando se abre el contenedor de la memoria y se comprueba quién defendió cada cosa cuando había que presentar propuestas, votar y dejar constancia por escrito.


La ley estatal obligó a los ayuntamientos a establecer una tasa específica de residuos. Eso es cierto. Pero la ley no obligaba a calcularla según la superficie de la vivienda. Esa fórmula fue una elección del Gobierno municipal de Algete, que justificó su decisión por la estabilidad y facilidad de los datos catastrales. Por tanto, ni el alcalde puede esconderse detrás de Pedro Sánchez ni la oposición puede limitarse ahora a descubrir que existían otros modelos.


El PSOE votó contra la ordenanza y Juan Jesús Valle ya advertía en diciembre de 2024: “No se puede vender a bombo y platillo una pequeña reducción del IBI cuando sabes que los algeteños pagarán más por la tasa de basura”. En eso hay continuidad. Valle reclamaba compensar la nueva tasa mediante una reducción equivalente del IBI y denunciaba sus consecuencias para las familias vulnerables. Conviene reconocerlo, porque una crítica seria no necesita inventarse contradicciones.


La contradicción está en otro lugar. En 2024, la alternativa socialista publicada consistía en calcular la tasa según el sistema de recogida, premiar el reciclaje y fomentar el compostaje. Sin embargo, el PSOE defiende ahora que se atienda principalmente al número de habitantes, al uso de la vivienda y a la actividad desarrollada. ¿Cuándo cambió su propuesta? ¿Dónde está el estudio que demuestra cuánto pagaría cada familia y cómo se financiaría la prometida rebaja del IBI?

Hay un detalle todavía más incómodo: la propuesta formal de calcular la tasa por residentes fue presentada durante la tramitación de 2024 por Vecinos por Algete, no por el PSOE. Los socialistas se incorporan ahora a ese criterio y lo presentan como eje de su alternativa. Pueden cambiar de opinión, por supuesto. Lo que no deberían hacer es reescribir la hemeroteca ni apropiarse políticamente de una fórmula que otros registraron antes.


También queda otra explicación pendiente. La ley entró en vigor en abril de 2022, cuando Juan Jesús Valle todavía era alcalde. El plazo legal terminaba después de abandonar la Alcaldía, pero su Gobierno dispuso de aproximadamente catorce meses para estudiar modelos, preparar informes y anticipar el impacto sobre los vecinos. ¿Qué trabajo dejó realizado? ¿Qué propuesta económica elaboró? Hasta ahora, esa documentación no ha aparecido.


Y hay una última pregunta. En marzo de 2026, Valle reprochaba al Gobierno su “inacción” en materia de ingresos y señalaba que no se habían aplicado determinadas tasas ni eliminado bonificaciones previstas. Meses después, su partido exige más bonificaciones y promete que los vecinos no pagarán más. Tal vez exista una explicación técnica. Sería conveniente escucharla antes de convertir un eslogan en política fiscal.

Porque gobernar no consiste en gritar que los metros cuadrados no generan basura. Consiste en decir quién pagará, cuánto pagará y de dónde saldrá el dinero que deje de recaudarse.


Los metros no generan basura. Pero las contradicciones políticas, cuando se acumulan, terminan llenando el contenedor.


Miguel Ángel Arranz

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