Alcobendas: 20 años sin una sola obra de verdad
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 16 jun 2025
- 2 Min. de lectura

Han pasado más de 20 años desde que Alcobendas puso en marcha una obra de infraestructura seria, transformadora, duradera. Lo demás han sido titulares vacíos, promesas maquilladas y gestos propagandísticos que han convertido la ciudad en un escaparate de lo que no se hace. Y todo ello bajo gobiernos del PP y del PSOE indistintamente.
En 2017, Ignacio García de Vinuesa anunció el “Eco Bulevar Salvador Allende” como punta de lanza ecológica de Alcobendas. Se adjudicaron 3,4 millones de euros con cargo a fondos europeos… y hasta hoy. No hay bulevar, no hay reurbanización, no hay vegetación integradora. Hay solo un cartel institucional descolorido que recuerda que en Alcobendas se invierte más en estudios técnicos que en ladrillo.
Rafael Sánchez Acera prometió proyectos como Valgrande-Los Carriles, cuyo desarrollo ha sido anulado por el Tribunal Supremo por falta de evaluación ambiental. Y mientras el urbanismo colapsaba entre recursos, él se pavoneaba de restaurante en restaurante, presumiendo de cargo sin proyecto, presumía de controlar las "familias" de Alcobendas, Político de foto y mantel a cuesta de nuestros impuestos, pero no de ladrillo y ejecución. Alcobendas no necesitaba un relaciones públicas con tarjeta institucional: necesitaba un gestor con visión.
La actual alcaldesa se ha especializado en eventos de bajo coste emocional pero alto impacto en redes: el cine de verano, con su bolsa de gusanitos y su puñado de selfies, es su máxima obra ejecutiva. No hay plan de movilidad, ni soterramientos, ni vivienda, ni modernización urbana. Solo se mantiene lo que otros dejaron medio hecho.
Alcobendas, mientras tanto, sigue con aceras sin renovar, distritos desconectados y ausencia total de planificación metropolitana.
El PP lo anunció (Vinuesa), pero no lo ejecutó. El PSOE lo prometió (Sánchez Acera), pero no lo gestionó. Y ahora el PP lo reduce todo a animación infantil (Rocío Alcántara).Tres etapas, un mismo resultado: parálisis estructural.
Alcobendas no puede seguir siendo víctima de políticos que no pisan la obra, que sustituyen la política urbana por la gestión estética, y que prefieren un titular amable antes que una obra compleja.
La ciudad no necesita gusanitos. Necesita coraje político, hormigón real y planificación de futuro.
Miguel Ángel Arranz





