Imagen frente a gestión
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 16 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Siempre he defendido que San Sebastián de los Reyes y Alcobendas no están separadas por una calle, sino unidas por ella. Dos ciudades hermanas, un mismo espacio social y económico y, en esta legislatura, una coincidencia política clara: dos alcaldesas, ambas del Partido Popular. El escenario invitaba a pensar en gestiones paralelas. La realidad ha sido muy distinta.
Y me entristece decirlo, pero es así.
Mientras en San Sebastián de los Reyes se ve una gestión seria, constante y centrada en la ciudad y en sus vecinos, en Alcobendas lo que se percibe es una política personalista, más preocupada por la proyección pública que por los resultados. Aquí se ha confundido gestión con pose, y cercanía institucional con eficacia, como si la política municipal se midiera por la frecuencia de las fotos y no por los logros conseguidos.
La diferencia no es estética, es de fondo. En San Sebastián de los Reyes la alcaldesa parece tener claro para qué está, dónde está y a quién se debe. Se trabaja ciudad, se negocia y se consiguen cosas. El campus universitario de la Universidad Politécnica no llega por afinidades personales ni por buena sintonía, llega porque hay trabajo detrás, constancia y un proyecto sólido que defender.
En Alcobendas, en cambio, los vecinos siguen esperando. Esperando proyectos transformadores, esperando avances reales, esperando algo más que titulares y actos bien iluminados. A día de hoy, guste o no, la alcaldesa de Alcobendas no ha conseguido absolutamente nada relevante para sus vecinos. Nada estructural, nada que deje huella.
Y esta es la lección que muchos parecen olvidar: en política no basta con estar cerca del poder, hay que justificar para qué se está. Quien tiene experiencia, trayectoria y colmillo político —y ahí Isabel Díaz Ayuso no es precisamente una ingenua— sabe distinguir perfectamente quién gobierna para su municipio y quién gobierna para sí misma. Y al final también lo sabe el vecino, que vota al Partido Popular cuando ve reflejado su proyecto en hechos y resultados, no cuando percibe que la prioridad es la construcción de una imagen personal.
Esta es la realidad de la política local. Las siglas no gobiernan, gobiernan las personas. Dos alcaldesas, mismo partido, contextos similares… pero dos formas opuestas de entender el poder. Una se dedica a construir ciudad. La otra, a construirse a sí misma.
Y eso, antes o después, se nota
Miguel Ángel Arranz
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