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CINCO MILLONES DESPUÉS, ALCOBENDAS SIGUE IGUAL DE SUCIA

hace 1 día
2 min de lectura


Alcobendas lleva tres años limpiándose en las páginas de Siete Días. El problema comienza cuando se cierra la revista municipal y se sale a la calle.


Rocío García Alcántara prometió en su investidura que los barrios volverían a ser “ejemplo de limpieza”. En julio de 2023 llegó la primera campaña intensiva: hidrolimpieza con ozono, lavado de contenedores, retirada de pintadas y refuerzos en colegios, parques y zonas verdes. En septiembre volvieron a presentarnos el ozono como la solución prácticamente instantánea contra las manchas, los olores y la suciedad.


En julio de 2024 llegó otra fotografía. Primera ampliación del contrato con Acciona: 362.000 euros anuales, un camión eléctrico, otro Punto Limpio Móvil y un servicio para borrar grafitis de fachadas privadas. “Hoy podemos decir que cumplimos”, aseguró la alcaldesa. En 2025 volvieron la campaña intensiva de invierno, los nuevos retenes, más operarios, más vehículos y una segunda ampliación del contrato. Y en septiembre de ese año se anunciaron otros quince trabajadores hasta alcanzar una plantilla de 185 personas.


Ahora llega la tercera ampliación: 1.106.108 euros, once trabajadores más, dos equipos hidrolimpiadores, una brigada de actuación inmediata, más baldeo, más desbroce y hasta una máquina quitachicles. El balance oficial del mandato impresiona: 5.104.049 euros adicionales, 39 trabajadores más y diez nuevos vehículos.


No puede decirse que no se haya gastado. Se ha gastado mucho. Lo que no sabemos es si se ha gastado bien.

Porque una hidrolimpiadora es un medio, no un resultado. Un camión es un medio. Una brigada es un medio. Once nuevos contratos son un medio. El resultado debería ser que las calles estuvieran limpias, los contenedores no se desbordaran y las reclamaciones vecinales disminuyeran. Sin embargo, el Ayuntamiento no publica una evolución comprensible de las incidencias, los tiempos de resolución, los incumplimientos de Acciona o la limpieza efectiva en cada distrito.


Los datos conocidos tampoco invitan a celebrar. Un informe del propio Ayuntamiento incluyó la deficiente limpieza viaria entre las reclamaciones más relevantes y reiteradas. En 2025, las sugerencias y reclamaciones generales crecieron cerca de un 8%, apareciendo de nuevo la limpieza, los contenedores y el mantenimiento urbano entre los principales motivos de queja.


Y en abril de 2026, un estudio de NC Report basado en mil entrevistas concedió a la limpieza un triste 5,13 sobre 10 en el casco urbano. El 15,3% de los entrevistados la situaba como el principal problema municipal. Un aprobado raspado después de millones gastados, decenas de incorporaciones y años de propaganda.


Cuatro días después de que el Gobierno municipal rechazara una propuesta de la oposición para mejorar urgentemente la limpieza, apareció la nueva presentación, los nuevos trabajadores y la nueva fotografía. Otra vez el verbo reforzar. Otra vez la promesa de mejorar. Otra vez la guerra contra la suciedad.


La pregunta ya no es cuánto dinero anuncian, sino qué resultado obtiene Alcobendas por cada euro gastado. Porque cuando un servicio necesita ser reforzado todos los años, quizá no estamos ante una mejora continua, sino ante un problema que nunca se soluciona.


En Siete Días, Alcobendas lleva tres años reluciente. En la calle, después de más de cinco millones de euros adicionales, demasiados vecinos siguen esperando que llegue la escoba.


Miguel Ángel Arranz

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