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La gran mentira de la vivienda en Alcobendas (I): Casco, chaleco y decorado a cuenta del contribuyente

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 11 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 16 jun 2025


Alcobendas vive instalada en un decorado político donde todo parece, pero nada es. La vivienda, uno de los grandes retos del municipio, ha sido convertida en el mayor espectáculo de propaganda del gobierno local. La alcaldesa nos vende 10.000 viviendas en diez años, pero la realidad, a fecha de mayo de 2025, es demoledora: para cumplir su propio calendario deberían estar ya entregadas o en construcción al menos 2.000 viviendas. ¿Y cuántas hay? Apenas unas decenas terminadas, otras sorteadas, unas pocas licitadas y el resto... humo con forma de infografía.


Los vecinos no quieren renderizados bonitos ni promesas al viento: quieren llaves. Pero lo único que nos entrega este gobierno son fotos de la alcaldesa enfundada en casco y chaleco, con sonrisas en obra sin obreros. Es el teatro del cemento que nunca llega. El equipo de comunicación de la tercera planta del Ayuntamiento —con presupuesto y personal generoso— se esfuerza en hacernos creer que construir una vivienda es hacer un sorteo, colocar una primera piedra o incluso ceder un solar a la Comunidad de Madrid para que otros construyan. Y con eso, lo empaquetan, lo ilustran, y lo venden.


Cada rueda de prensa es una performance. Cada nota institucional, un decorado. ¿Dónde están los pisos? En titulares, en notas de prensa, en redes sociales institucionales... pero no en la realidad. Se ha construido un relato artificial, calculado, milimetrado por la maquinaria de diseño y propaganda municipal que gestiona hasta el más mínimo gesto de la alcaldesa. Y a falta de viviendas reales, se dedican a fabricar imágenes: la regidora con casco, las maquetas 3D, los planos sobre la mesa y los “próximamente” impresos en pancartas de lona.


El engaño se perfecciona con desayunos para la prensa local, esa que vive de las inserciones institucionales, para que el titular siempre sea el mismo: “La vivienda avanza en Alcobendas”. Y si uno lee el contenido, todo son previsiones, proyectos, inicios de trámites y frases hechas. Pero ni una familia entregando papeles para empadronarse. El modelo es el de Pedro Sánchez: controlar el relato aunque no haya realidad que lo sostenga. Aquí no hay viviendas, pero hay relato. Y eso, según esta maquinaria de comunicación, es suficiente. O eso creen ellos.


Mientras tanto, los jóvenes siguen marchándose, los precios del alquiler no paran de subir y las familias con necesidades reales esperan una solución que no llegará. Lo único que sí llega puntualmente son las campañas de autobombo, los vídeos institucionales y las fotos cuidadosamente preparadas. Ya saben, en Alcobendas no se construyen viviendas: se construye una ilusión.


Miguel Ángel Arranz

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