La alcaldesa de Alcobendas: presume de la bajada del paro, pero calla ante la burbuja inmobiliaria
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 27 jul 2025
- 2 Min. de lectura

Hace apenas unas semanas, la alcaldesa de Alcobendas sacaba pecho por las cifras del paro, llegando incluso a ponerlo en portada del 7 Días como si el descenso en el desempleo fuese mérito exclusivo de su gestión. Lo presentó como una muestra de “progreso” en la ciudad. Sin embargo, ahora que las cifras no son tan cómodas, guarda silencio: la vivienda en Alcobendas es hoy un 23,3% más cara que hace un año, con un precio medio de 3.654 euros por metro cuadrado y picos de 4.800 euros/m² en el distrito Norte.
Mientras tanto, municipios vecinos como San Sebastián de los Reyes (2.750 €/m²), Tres Cantos (3.100 €/m²) e incluso Madrid capital (3.400 €/m²) mantienen precios más contenidos. Alcobendas se ha convertido en un gueto para quienes pueden pagar cifras desorbitadas, mientras fondos de inversión y promotoras se benefician y miles de familias y jóvenes se ven expulsados de la ciudad donde nacieron o trabajan.
La doble vara de medir es evidente: cuando los datos son positivos, se los cuelga como medalla; cuando son un problema para los vecinos, calla o echará la culpa a Pedro Sánchez, porque jamás señalará a Isabel Díaz Ayuso. Todo forma parte del marketing político que fabrican sus asesores en la tercera planta del Ayuntamiento, donde las cifras y titulares valen más que la realidad. Y quién sabe, quizá en un próximo giro de guion de los maquilladores de esa planta noble, hasta se atrevan a vender estos precios como una medalla más: “Alcobendas, ciudad modélica donde la gente se pelea por venir a vivir”.
Si la alcaldesa quiere ser coherente, debería dejar esa propaganda de despacho y reconocer que Alcobendas se ha convertido en una ciudad prohibitiva para sus propios vecinos, donde el dinamismo económico solo beneficia a unos pocos. De lo contrario, su gestión no será más que humo y titulares, mientras la vida real se encarece hasta expulsar a quienes mantienen viva la ciudad.
Miguel Ángel Arranz





