Los vecinos fantasmas de la alcaldesa de Alcobendas
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 20 sept 2025
- 2 Min. de lectura

Semana tras semana, la revista municipal Siete Días nos sonroja más con lo que publica. Si hacemos un repaso desde 2023 hasta hoy, nos encontramos con un patrón que ya no engaña a nadie: todas las columnas hablan bien de la ciudad. Y cuando, en raras ocasiones, alguien señala algún problema, la respuesta es siempre la misma: tranquilizadoramente se le dice que no se preocupe, que el Ayuntamiento ya lo sabe y que está trabajando en solucionarlo. Es decir, otra pamplina más, otra dosis de autobombo para aparentar que “nos preocupamos por lo que dices”.

El resultado es evidente: Siete Días ya no es una revista informativa como lo fue en su origen, sino un simple panfleto publicitario del Ayuntamiento. Ha perdido cualquier atisbo de credibilidad como medio vecinal. Lo que antes pretendía ser un canal para informar de lo que ocurría en Alcobendas se ha convertido en un escaparate propagandístico al servicio de la alcaldesa y sus asesores.
Además, mantener este tipo de publicación en 2025 es un anacronismo. En un momento en el que entre el 70% y el 80% de la población consume información a través de medios digitales, periódicos online y redes sociales, gastar dinero público en imprimir y distribuir una revista propagandística es un derroche prescindible. En el ámbito local, donde los medios subvencionados ya se limitan a replicar las notas de prensa del propio consistorio, la revista Siete Días es, simplemente, un gasto superfluo para vender humo.
Pero lo ocurrido esta semana ya roza lo bochornoso. Publicar cartas de supuestos vecinos agradeciendo y aplaudiendo la gestión de la alcaldesa, como si fueran espontáneas, no solo es patético, es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos. Nadie se cree este tipo de “testimonios vecinales” redactados como si fueran publirreportajes. ¿De verdad piensan los asesores de la señora García, desde la tercera planta del Ayuntamiento, que los alcobendenses somos tan ingenuos como para tragarnos semejante teatrillo?
Porque lo que parece claro es que esos “vecinos” son más fantasmas que reales. Y lo verdaderamente grave es que todo este montaje se financia con dinero público, con el bolsillo de todos los vecinos. En lugar de destinar los recursos a mejorar servicios, infraestructuras o seguridad, se utilizan para mantener un panfleto propagandístico que solo sirve para alimentar el ego de la alcaldesa y justificar el sueldo de sus asesores.
La revista Siete Días ya no informa: manipula, maquilla y vende una Arcadia feliz que no existe. Y los “vecinos” que la aplauden no son más que los fantasmas inventados de un gabinete que confunde propaganda con comunicación.
Miguel Ángel Arranz





