Ni seguridad, ni vergüenza, ni oposición: Alcobendas, rehén del abandono institucional y la propaganda política"
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 10 jun 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 12 jun 2025

En Alcobendas, la seguridad ciudadana se ha transformado en un escaparate de marketing institucional. El gobierno municipal ha optado por proyectar una imagen moderna y tecnificada, mientras la realidad que viven los vecinos es una ciudad desprotegida y mal gestionada en términos de seguridad.
La adquisición de 18 vehículos BMW X1 híbridos enchufables y dos BMW X3 todoterreno para la Patrulla Ecológica, con un coste de más de 1,4 millones de euros en renting, es un ejemplo paradigmático del despilfarro estético. A esto se suma la reciente instalación de pantallas LED en múltiples puntos del municipio, cuya utilidad real es cuestionable: muestran información genérica o institucional, pero no contribuyen de manera efectiva a la prevención del delito, a la disuasión o a la respuesta ciudadana ante emergencias.
Estas pantallas, lejos de ser una herramienta útil para la seguridad, se han convertido en otro símbolo del gasto superficial, orientado a la propaganda más que al servicio público. En lugar de invertir en iluminación en zonas conflictivas, presencia policial real o programas de intervención comunitaria, el Ayuntamiento prefiere apostar por tecnología vistosa que genera titulares, pero no soluciones.
La remodelación del Centro de Comunicaciones y Emergencias (CECOM) y la presentación pública de estos recursos son actos cargados de autobombo político. Pero la percepción de los ciudadanos en los barrios es otra: falta de patrullas, sensación de inseguridad creciente y nula implicación en políticas preventivas.
A esta gestión deficiente se suman fenómenos que degradan aún más la convivencia y la seguridad en Alcobendas: la okupación ilegal de viviendas y los problemas crecientes de convivencia vecinal. En numerosos barrios del municipio, los vecinos denuncian la presencia de viviendas ocupadas ilegalmente que generan conflictos constantes, ruidos, altercados, acumulación de residuos y un clima de tensión diaria. Estos focos de conflictividad no sólo reducen el valor del entorno residencial, sino que también alimentan la sensación de abandono institucional.
Lejos de ofrecer respuestas firmes o soluciones eficaces, el Ayuntamiento se ha limitado a gestos simbólicos, reuniones sin contenido real y promesas sin seguimiento. Mientras tanto, los afectados siguen esperando actuaciones decididas: coordinación con los propietarios de inmuebles ocupados, mediación vecinal, refuerzo policial en zonas calientes o medidas legales contundentes contra las mafias de la ocupación.
La convivencia vecinal también se resiente por la falta de recursos en mediación y servicios sociales que permitan prevenir y atajar conflictos antes de que escalen. La ausencia de una estrategia integral de seguridad comunitaria alimenta la crispación en comunidades donde la convivencia intercultural resulta imposible y termina convertida en una fuente de malestar.
Todo ello evidencia que el modelo de seguridad del actual equipo de gobierno está más centrado en la escenografía que en la resolución real de los problemas. No basta con patrullas esporádicas o campañas de imagen: hacen falta políticas valientes, presencia institucional real en los barrios y un compromiso firme con la legalidad y la convivencia.
Resulta además llamativo —y para muchos vecinos, una auténtica vergüenza ajena— escuchar ahora al acomodado PSOE local denunciar la situación de inseguridad, cuando durante la legislatura anterior su implicación fue nula y su vocación de solución inexistente. Las promesas huecas, la falta de compromiso y la incapacidad para abordar con seriedad los problemas de seguridad urbana marcaron su paso por el gobierno municipal. Por su parte, VOX, que tanto alardea de defender el orden, permanece ausente, sin iniciativas concretas, sin presencia activa, y sin aportar soluciones reales. Ni están, ni se les espera. La seguridad de Alcobendas no puede seguir siendo rehén del tacticismo político ni del postureo partidista.
“Los gobiernos que prometen seguridad a cambio de libertad, al final no dan ninguna de las dos.”— Dwight D. Eisenhower
Miguel Ángel Arranz





