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Pido perdón a la alcaldesa de Alcobendas

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 20 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

Lo confieso. Me he equivocado. He dudado. He osado cuestionar la gestión de la alcaldesa de Alcobendas. ¡Qué desvergüenza la mía! Pensaba, iluso de mí, que gobernar una ciudad era algo complejo. Que implicaba mejorar la movilidad, construir vivienda pública, resolver el colapso de los coches por la mañana o reordenar el urbanismo. Pero no. Resulta que el listón del éxito estaba mucho más cerca… de la bolsa de gusanitos.

Porque sí, señores. Es cierto. La alcaldesa ha cumplido con el 75% de su programa. Y no un 74%, ni un 76%. Exactamente el 75%. ¿Cómo no verlo? ¿Acaso no prometió repartir gusanitos en el cine de verano? ¡Y lo hizo! Ahí están los niños, felices, comiendo maíz inflado en una silla municipal mientras la ciudad se hunde por capítulos.


¿Y qué me dicen del agua del mercadillo? Otra promesa cumplida. Líquido elemento entregado con esmero a los valientes que pasean entre los puestos los lunes. ¿Y las reuniones con los vecinos? Por supuesto, ¡cumplidísimo! Faltaría más. Una silla, una foto, una sonrisa y ya tenemos gestión participativa. ¡Democracia líquida en estado puro!


Eso sí, el parking del parque de las Cepas… bueno, eso no. Cuestiones técnicas, dicen. Cosas del subsuelo, los informes, el urbanismo, la gravedad… detalles sin importancia. Pero no pasa nada. Porque el 75% está cumplido con los gusanitos, el agua y las complejisimas reuniones con vecinos previamente seleccionados. Lo dice ella. Lo repite su equipo. Lo amplifican sus redes. Y si lo dicen tantas veces, será verdad, ¿no?


Así que pido perdón. Mil veces perdón. A la alcaldesa y a su equipo de escenógrafos. A los community managers que escriben promesas fáciles de cumplir y luego las convierten en titulares con fondo azul. A los cronistas de lo anecdótico que maquillan el vacío con lentejuelas. Y, sobre todo, a mí mismo, por esperar algo más que gusanitos y botellines como pilares de un programa de gobierno.


Porque sí, esto va en serio. Se están riendo de nosotros… y lo peor es que lo están haciendo con presupuesto público.


Miguel Ángel Arranz

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