Que se acostumbren los ceutíes

Ese parece ser el mensaje que el Gobierno de Pedro Sánchez está enviando a los ceutíes. Que se acostumbren a los campamentos, a las carpas y a una situación excepcional que, como tantas cosas en España, corre el riesgo de convertirse en normal.
Porque esto empieza a parecerse demasiado a ese concepto tan español del arreglo provisional permanente. Se coloca algo para salir del paso durante unos días y termina formando parte del paisaje durante años. Pues en Ceuta ya tenemos los campamentos provisionales permanentes.
Y no hablamos de mil o dos mil personas. Seguramente estamos hablando de diez mil o quince mil personas, aunque probablemente tardaremos mucho tiempo en conocer una cifra exacta y estable. Lo preocupante es que seguimos sin saber cuánto tiempo permanecerán allí, cuántos podrán ser devueltos, cuántos solicitarán asilo y cuál es exactamente el plan del Gobierno.
Mientras tanto, se levantan instalaciones y se amplía la capacidad para alojarlos. Y cuando una emergencia empieza a necesitar infraestructura estable, conviene hacerse una pregunta incómoda: ¿cuánto tiene realmente de provisional?
Porque ya hemos visto algunas de las consecuencias de esta estancia irregular y descontrolada. Ha habido reyertas, heridos, robos, amenazas y agresiones. También ha habido delitos cometidos contra los propios migrantes y enfrentamientos protagonizados por ceutíes. Conviene decirlo entero. Pero una cosa no elimina la otra: una ciudad de apenas 80.000 habitantes no puede absorber indefinidamente una presión de estas características como si aquí no estuviera pasando absolutamente nada.
No sabemos quiénes son todos los que entraron. No conocemos la situación administrativa definitiva de muchos de ellos. No sabemos cuántos acabarán siendo expulsados, cuántos permanecerán en España ni cuánto tardarán los procedimientos.
Pero sí sabemos una cosa: siguen allí.
Y mientras tanto Pedro Sánchez puede contemplar el CIS de Tezanos y respirar tranquilo. Porque después de semejante crisis, el CIS vuelve a colocar al PSOE como ganador de unas elecciones.
¿Cómo vamos a convencer entonces a Pedro Sánchez de que está haciendo algo mal?
Según el universo demoscópico de Tezanos, puede ocurrir una crisis fronteriza, pueden permanecer miles de personas en Ceuta, pueden aparecer campamentos y puede crecer la tensión social, pero el PSOE continúa primero.
Aunque hay una pequeña contradicción. Si Pedro Sánchez se creyera de verdad el CIS de Tezanos, si estuviera convencido de esas ventajas electorales que periódicamente le concede, ya habría convocado elecciones. Y no lo ha hecho.
Quizá porque una cosa es utilizar el CIS para fabricar titulares y otra muy distinta jugarse La Moncloa creyéndose sus propios titulares. Mientras tanto, en Ceuta pueden ir aprendiendo una nueva expresión: provisional permanente. Las carpas son provisionales. Los campamentos son provisionales. La situación es provisional. Todo es provisional. Hasta que deja de serlo.
Y entonces alguien explicará a los ceutíes que aquello que tenían que soportar durante unas semanas forma ya parte de su nueva normalidad.
Que se acostumbren.
Miguel Ángel Arranz
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