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“Sin estar, pero apareciendo”: la estrategia de Rocío García Alcántara durante su baja maternal.

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 28 jun 2025
  • 3 Min. de lectura

Una baja que comunica más de lo que descansa


La alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, anunció su baja maternal tras dar a luz el pasado 2 de mayo. Desde entonces, el mensaje oficial ha sido claro: está ausente de sus funciones institucionales, delegando completamente en su equipo de gobierno.


Sin embargo, esa baja no ha sido sinónimo de silencio ni discreción. Al contrario: ha estado marcada por una serie de apariciones públicas estratégicamente seleccionadas y por una exposición personal controlada, medida y planificada, que deja claro que no hay ninguna desconexión real del escenario político.


Pruebas de una presencia selectiva


Tenemos la prueba más clara de su estrategia de apariciones selectivas en el propio semanario institucional “7 Días”. En su edición más reciente, la celebración de las condecoraciones de la Policía Local, que en otras ocasiones habría ocupado la portada o las primeras páginas, ha sido relegada a la página 8. ¿El motivo? La alcaldesa no estaba presente en el acto.


En lugar de liderar la noticia con un evento local tan relevante, el 7 días abre con una gran foto de Isabel Díaz Ayuso y, justo después, utiliza una imagen reciclada de Rocío García Alcántara en un colegio, intentando mantener su presencia simbólica aunque ni siquiera haya participado en el acto central de la semana.


Este simple gesto editorial diseñado por sus asesores más cercanos evidencia lo que venimos observando: la alcaldesa solo aparece cuando le beneficia políticamente. Cuando no está, se evita que su ausencia resalte. Y si es necesario, se recurre a fotos de archivo para mantener su “presencia fantasma” en la comunicación institucional todo ello para que no se vengan arriba el resto de concejales de gobierno.


No es vida privada: es marketing político


Y que nadie se confunda: esto no es una intromisión en su vida personal. Porque es la propia Rocío García Alcántara quien ha elegido convertir su maternidad en argumento político y emocional, compartiendo en medios, entrevistas y redes sociales detalles sobre el nacimiento, el entorno familiar y su experiencia como madre.


Es decir: ella misma ha expuesto voluntariamente su esfera privada para reforzar su imagen pública, y por tanto, cuando esa misma exposición se utiliza como blindaje frente a la crítica, estamos ante un uso instrumental de lo íntimo con fines políticos. No se puede sacar partido de lo personal para la propaganda… y luego invocar el respeto a la intimidad para esquivar responsabilidades.


Una baja a medida


Su baja se parece más a un permiso a la carta. Cuando hay oportunidad mediática, está presente. Cuando hay problemas vecinales, conflictos administrativos o gestión incómoda, desaparece. Una gestión por presencia selectiva, en la que la alcaldesa gobierna desde la sombra, pero sin soltar el foco.


La maternidad no le ha apartado del poder: le ha permitido reinventar su papel público como una figura emocionalmente cercana, políticamente presente y operativamente ausente diseñada en la planta 3 del ayuntamiento.


Rocío García Alcántara ha demostrado que su baja no es una retirada, sino una estrategia perfectamente orquestada de imagen. No se trata de una alcaldesa que descansa por motivos personales, sino de una política que selecciona cada aparición para alimentar su relato público, sin cargar con las responsabilidades del día a día.


Una figura que usa lo personal para lo político, y lo institucional como escaparate. Una alcaldesa que no está… pero sigue.


Miguel Ángel Arranz

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