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Una historia de maquillaje institucional: cuando lo normal se vende como excepcional

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 12 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

El último artículo difundido por el Ayuntamiento de Alcobendas no es una rendición de cuentas: es un panfleto de autopromoción cuidadosamente redactado por un equipo de comunicación que confunde gobernar con hacer propaganda. Nos presentan como un logro histórico lo que debería ser una simple obligación administrativa: pagar en plazo.


Reducir el Periodo Medio de Pago a proveedores por debajo de los 30 días no es una heroicidad. Es el mínimo exigible por ley. Sin embargo, lo convierten en un relato triunfalista, ocultando que ese indicador por sí solo no significa nada si no se explica cómo se ha conseguido y a qué coste. No hay una sola línea sobre si se han paralizado partidas, bloqueado inversiones o pospuesto servicios esenciales para conseguir esa foto fija.

El texto está deliberadamente redactado en términos vagos: "gestión eficaz", "acción integral contra la morosidad", "modernización administrativa"... Palabras huecas que no se acompañan de datos contrastables ni referencias concretas.


¿Dónde están los informes de ejecución presupuestaria? ¿Dónde está la trazabilidad del gasto? ¿Qué empresas se han beneficiado de esta agilización y cuáles han quedado fuera?


Se trata de una pieza atemporal, desanclada de cualquier contexto económico o social real, sin una sola mención al impacto de esta supuesta mejora en la vida de los vecinos. No hay análisis, solo narrativa. No hay fiscalización, solo publicidad. Lo que debía ser información pública, objetiva y técnica se convierte en una pieza más del catálogo de marketing político del gobierno local.


Y es que al final, no hay ninguna novedad real en esta gestión. Cambian los colores, pero el estilo es el mismo: una continuidad del modelo PSOE basado en vender titulares vacíos, cuidar la foto y evitar los temas incómodos. Lo que ayer era “relato”, hoy es “mensaje”; lo que antes eran asesores, hoy siguen siéndolo. Nada ha cambiado.


Este artículo no informa. Este artículo adorna. Y de tanto adornar, vacía de sentido el verdadero trabajo institucional. Porque cuando se hace pasar lo normal por excepcional, lo legal por extraordinario, y el maquillaje por gestión, se abandona la seriedad que exige una administración pública.


Miguel Ángel Arranz

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