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LOS SUELDOS DE NADIE: LA FUNDACIÓN CIUDAD DE ALCOBENDAS Y EL GRAN SIMULACRO DE INNOVACIÓN

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 16 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

La Fundación Ciudad de Alcobendas —también conocida como Alcobendas HUB— ha logrado un récord poco común: recibir cientos de miles de euros públicos cada año sin que nadie pueda concretar para qué ha servido exactamente.


Durante los últimos cuatro años, su actividad ha consistido en un festival de campañas superficiales, convenios vacíos, eventos fotogénicos y proyectos digitales que nacen muertos. Pero si uno rasca un poco bajo el barniz institucional, descubre lo que realmente es: el cuarto oscuro de la contratación política. Un organismo paralelo donde los partidos colocan a quienes hay que colocar, lejos del escrutinio público y ajeno a cualquier proceso selectivo transparente.


Un balance de humo


Recibió más de 600.000 € anuales en transferencias del Ayuntamiento.


Organizó hackathons, firmó convenios con ONG y presentó Alcobendas en ferias… pero sin impacto evaluable, sin empleo, sin innovación real.


Mantuvo locales municipales “cedidos” como aportación municipal (valorados en 4.500 €/año) y justificó subvenciones con cesiones de espacio, no con resultados.


Una estructura para la opacidad


Su funcionamiento le permite:


Contratar a personal afín a dedo, sin control, sin oposición y sin publicidad.


Canalizar gastos que el Ayuntamiento no quiere asumir directamente.


Ejecutar proyectos sin evaluación, porque nadie se los exige.


En la práctica, la Fundación opera como una agencia de colocación encubierta, una estructura paralela donde los partidos premian lealtades con sueldos financiados por todos.


Eventos de postureo, cero utilidad


Un hackathon aquí, un photocall allá. ¿Resultados? Ninguno conocido.


Una tienda virtual que no funcionó, una app que desapareció, un foro de IA del que nunca más se supo.


Mucha “marca ciudad”, pero sin ciudad real detrás.


Y lo peor: da igual quién gobierne


La Fundación ha sobrevivido a todos los gobiernos municipales, con o sin cambio político.


PP, PSOE, Ciudadanos y VOX han pasado por el gobierno o lo han sostenido… y ninguno ha propuesto su cierre. Ninguno ha querido abrir esa caja. Porque todos han encontrado en ella un refugio útil para colocar perfiles políticos, compromisos personales o favores pendientes.


Solo un tal concejal no adscrito, de apellido Arranz, pidió en un pleno su supresión tácita y la auditoría completa de su actividad.



¿La respuesta del Pleno? Silencio. Porque a todos les interesa tener un lugar donde colocar a los suyos con dinero de todos.


La Fundación Ciudad de Alcobendas no es una herramienta de innovación: es un artefacto político al servicio del marketing institucional y del clientelismo más rancio.


Mientras no se elimine, seguirá simbolizando lo peor de la gestión pública: gasto sin retorno, opacidad sin vergüenza y colocación sin mérito.

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