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¿Es Alcobendas una ciudad segura?

  • hace 2 días
  • 6 min de lectura


Durante años Alcobendas ha presumido de ser una de las ciudades más seguras de la Comunidad de Madrid. Y seguramente todavía podamos afirmar que vivimos en una ciudad razonablemente segura. Pero esa afirmación, repetida constantemente por el Gobierno municipal, no puede convertirse en una especie de salvoconducto para evitar cualquier debate sobre la evolución de la delincuencia. Porque la pregunta que deberíamos hacernos no es si Alcobendas puede compararse favorablemente con otras ciudades. La pregunta es mucho más sencilla: ¿Es hoy Alcobendas más segura que cuando Rocío García Alcántara y el Partido Popular llegaron al Gobierno municipal en 2023? Y cuando empezamos a mirar los datos oficiales del Ministerio del Interior, el relato de la «ciudad modelo» empieza a tener algunas grietas.


El último Balance de Criminalidad disponible corresponde al primer trimestre de 2026. Y hay que empezar reconociendo un dato favorable: respecto al primer trimestre de 2025, la criminalidad total descendió un 5,6%, pasando de 1.417 infracciones penales a 1.337. Bienvenido sea. El problema aparece cuando ampliamos el periodo de comparación. Porque el Partido Popular gobierna Alcobendas desde junio de 2023. Por tanto, si queremos evaluar su gestión, parece bastante más razonable comparar cómo estaba la ciudad al comienzo de ese mandato y cómo está ahora. En el primer trimestre de 2023 se contabilizaron aproximadamente 1.238 infracciones penales en Alcobendas. En el primer trimestre de 2026 fueron 1.337.


Cerca de un 8% más. Es decir, podemos celebrar que el último trimestre mejora respecto al año anterior, pero no podemos utilizar esa mejora para esconder que seguimos por encima de los niveles registrados cuando comenzó este mandato. Y determinadas tipologías deberían preocupar especialmente. En el primer trimestre de 2023 se registraron 10 hechos relacionados con tráfico de drogas. En el mismo periodo de 2026 fueron 15. Un 50% más. Los delitos contra la libertad sexual pasaron de 9 a 11 en esos mismos periodos. Un incremento superior al 22%. Y si abandonamos las fotografías trimestrales y analizamos años completos, volvemos a encontrarnos con una evolución que merece bastante más atención de la que parece prestarle el Gobierno municipal.


En 2023 se contabilizaron 5.216 infracciones penales en Alcobendas. En 2025 fueron 5.557. Y todavía resulta más significativo lo ocurrido con la criminalidad convencional. En 2023 fueron 4.029 delitos convencionales. En 2025 fueron 4.369. Son 340 delitos más, aproximadamente un 8,4% de incremento. Mientras tanto, el Gobierno municipal continúa presentando Alcobendas como una referencia casi permanente en materia de seguridad. Y aquí conviene introducir una diferencia que Rocío García Alcántara parece no haber entendido todavía: una cosa es invertir en Policía y otra muy distinta gestionar la seguridad. Porque gestionar la Policía Local no consiste únicamente en comprar tecnología, renovar vehículos, presentar nuevas unidades o llenar las redes sociales municipales de fotografías con agentes.


El Ayuntamiento presentó en enero de 2025 una nueva flota policial contratada mediante renting por cuatro años por 1.475.729 euros. Entre los vehículos incorporados encontramos BMW X1 híbridos y eléctricos y BMW X3 híbridos. También se han anunciado inversiones en drones, cámaras, nuevas tecnologías, equipamiento y distintas unidades especializadas. Perfecto. Nuestros policías deben disponer de los mejores medios posibles. La crítica no está dirigida contra los agentes ni contra que tengan vehículos modernos, tecnología o equipamiento adecuado. La crítica está en confundir todo eso con una política de seguridad. Porque la seguridad no son coches nuevos. La seguridad no son drones nuevos.


La seguridad no consiste en poner un escudo diferente a cada unidad de la Policía Local. La seguridad no es crear nombres, grupos y departamentos para después venderlos en una nota de prensa. La seguridad tampoco es hacerse una fotografía delante de veinte coches recién estrenados. Todo eso son herramientas. La gestión empieza después. Gestionar la seguridad significa decidir dónde tienen que estar los agentes, cuándo tienen que estar, qué problemas están apareciendo en cada barrio, qué espacios públicos están deteriorándose, dónde está aumentando el tráfico de drogas, qué conflictos de convivencia se están repitiendo y qué medidas hay que adoptar antes de que un problema ocasional termine convirtiéndose en permanente.


Y esa es precisamente la parte que parece haberse olvidado. Porque este Gobierno municipal ha demostrado una extraordinaria capacidad para escenificar la seguridad, pero mucha menos para explicar sus resultados. Y probablemente ahí encontramos uno de los principales problemas del mandato de Rocío García Alcántara. Para ella, demasiadas veces, la política parece empezar y terminar en la imagen. Presentar. Anunciar. Fotografiar. Publicar. Crear marca. Y seguir adelante. Pero gobernar una ciudad no consiste en construir permanentemente una percepción favorable sobre lo que haces. Consiste en conseguir resultados. Puedes tener los mejores BMW policiales de la Comunidad de Madrid y que aumente la delincuencia.


Puedes comprar drones y que aumente el tráfico de drogas. Puedes crear unidades especializadas y que determinados espacios públicos continúen generando problemas de convivencia. Puedes llenar el Ayuntamiento de escudos, uniformes, fotografías y comunicados y que los vecinos sigan diciendo que en determinados lugares se sienten menos seguros. Una cosa no invalida la otra. Precisamente por eso resulta tan importante distinguir entre medios policiales y gestión policial. Alcobendas tiene medios. La cuestión es cómo se utilizan. Hace apenas unas semanas hemos conocido las denuncias de vecinos del Parque de la Comunidad, en pleno distrito Centro. Familias que aseguran encontrarse con consumo de drogas, personas durmiendo y situaciones que consideran incompatibles con el uso normal de un parque infantil.


¿Y cuál parece ser la respuesta? La Policía Local acude. Identifica. Retira enseres. Se limpia. Se marcha. Y, según denuncian los propios vecinos, al poco tiempo la situación vuelve a reproducirse. Eso puede ser una intervención policial. Lo que no es necesariamente es una solución. Porque gestionar significa preguntarse qué ocurre al día siguiente. Y al siguiente. Y al siguiente. Significa coordinar Policía Local, Policía Nacional y Servicios Sociales. Significa presencia preventiva. Significa seguimiento. Significa impedir que determinadas conductas terminen apropiándose de un espacio público. Y significa algo todavía más importante: aceptar que existe un problema antes de intentar relativizarlo.


El Ayuntamiento ha hablado de situaciones ocasionales y de circunstancias relacionadas con el verano. Puede ser. Pero también puede ocurrir que los vecinos estén viendo algo que desde los despachos municipales resulta incómodo reconocer. Y cuando un padre empieza a mirar alrededor antes de dejar a su hijo jugar en unos columpios, la discusión sobre si técnicamente se ha cometido o no un delito empieza a resultar secundaria. La seguridad también es percepción. La seguridad también es convivencia. La seguridad también consiste en impedir que alguien abandone un parque porque no se siente cómodo permaneciendo allí. Eso no se arregla con otro dron.

Ni con otro BMW. Ni diseñando el escudo de una nueva unidad. Se arregla gestionando. Ese es el verdadero debate que debería producirse en Alcobendas. No estamos diciendo que Alcobendas sea una ciudad peligrosa. Sería falso y además sería irresponsable. Estamos diciendo algo bastante más preocupante para quien gobierna: determinados indicadores han empeorado durante su mandato y la respuesta política parece estar mucho más orientada a vender seguridad que a preguntarse por qué esos indicadores empeoran. Los homicidios dolosos y asesinatos en grado de tentativa pasaron de uno en 2023 a cuatro en 2025. Es una cifra pequeña y debe interpretarse con prudencia, pero también forma parte del balance.

El tráfico de drogas del primer trimestre de 2026 está un 50% por encima del registrado en el mismo periodo de 2023. La criminalidad convencional de 2025 está aproximadamente un 8,4% por encima de la registrada en 2023. Y el total de infracciones penales del primer trimestre de 2026 continúa aproximadamente un 8% por encima del primer trimestre del año en que comenzó este mandato. Estos son datos. Y frente a los datos solo hay dos posibilidades. Analizarlos e intentar corregirlos. O construir un relato para que parezcan menos importantes. El Gobierno de Rocío García Alcántara parece sentirse demasiado cómodo con la segunda opción.


Porque lo realmente preocupante no es que un gobierno tenga problemas. Todos los gobiernos los tienen. Lo preocupante es que termine creyéndose su propia propaganda. Que confunda comprar medios con gestionar. Que confunda presentar unidades con obtener resultados. Que confunda actividad policial con política de seguridad. Y que confunda una fotografía con un balance. Alcobendas dispone de recursos económicos, capacidad tecnológica, una Policía Local profesional y medios que muchísimos municipios españoles quisieran tener. Por eso precisamente somos más exigentes. Con esos recursos, los resultados deberían ser mejores. Y esa responsabilidad no corresponde a los agentes. Corresponde a quienes los dirigen políticamente.


La gestión de la Policía es otra cosa, alcaldesa. Es prevención. Es planificación. Es organización. Es presencia. Es inteligencia policial. Es coordinación. Es conocer la calle. Es anticiparse. Y, sobre todo, es conseguir que cuando termina la rueda de prensa y se apagan las cámaras, la ciudad siga funcionando. Rocío García Alcántara parece haber entendido perfectamente la parte estética de la seguridad. Ahora falta que entienda la importante: la gestión. Porque la seguridad de una ciudad no se mide por el número de coches nuevos aparcados delante del Ayuntamiento. Ni por los drones que puedas enseñar. Ni por los escudos de las unidades policiales que puedas presentar.


Se mide, finalmente, por algo muchísimo menos espectacular: por los delitos que consigues evitar y por la tranquilidad con la que tus vecinos pueden salir a la calle. Y ese es el balance sobre el que algún día tendrá que empezar a dar explicaciones. ¿Es Alcobendas una ciudad segura? Todavía sí. La pregunta es cuánto tiempo puede seguir viviendo un Gobierno municipal de esa herencia si confunde sistemáticamente seguridad con propaganda.


Miguel Ángel Arranz

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