Me reafirmo: Hay que eliminar las Comunidades Autónomas
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 30 ago 2025
- 2 Min. de lectura

Sé que el artículo que publiqué sobre la inutilidad de las comunidades autónomas durante los incendios de este verano ha levantado ampollas. Pero me reafirmo: las comunidades autónomas son uno de los grandes cánceres de este país.
En más de 30 años de descentralización, no han aportado absolutamente nada que justifique su existencia. Han duplicado la administración, duplicado el gasto, duplicado los cargos… pero no han duplicado las soluciones.
Uno de los grandes mantras para defenderlas es que “están más cerca de los vecinos”. La realidad demuestra lo contrario: los ciudadanos se sienten más abandonados que nunca. Cuando tenemos una emergencia nacional, como los incendios de este verano, ni la administración autonómica se hace cargo, ni la administración central responde.
El resultado es el caos, la improvisación y, sobre todo, la sensación de que nadie está al mando.
Hay quien defiende que las comunidades autónomas se crearon para pacificar territorios y garantizar la convivencia. Pero la historia ha demostrado que eso es falso.
Las autonomías han servido como moneda de cambio para obtener privilegios políticos y económicos. Hoy lo vemos claramente:
Amnistías a cambio de votos para seguir en el poder.
Cupos de menores no acompañados negociados en secreto, que benefician a unos pocos mientras cargan a otros.
Blindaje de privilegios fiscales para País Vasco y Navarra, mientras otros territorios sufren recortes.
Hay que decirlo claro: los derechos no son de las comunidades, son de los ciudadanos. Todos formamos parte de un mismo Estado. No puede haber españoles de primera, de segunda y de tercera en función del código postal.
Si volviésemos a un Estado verdaderamente vertebrado y cohesionado, donde materias clave como emergencias, sanidad y educación se gestionasen de forma centralizada y eficiente, España sería un país más justo, más igualitario y con menos duplicidades.
Mientras sigamos atrapados en este modelo autonómico costoso, anacrónico e inútil, continuaremos pagando la factura de mantener 17 mini-estados que no resuelven problemas, sino que los multiplican.
Miguel Ángel Arranz





