Robos, amenazas, etc.Otro capítulo de la historia negra de la política española muy parecida a la Gürtel
- Miguel Ángel Arranz Molins
- 31 jul 2025
- 2 Min. de lectura

El reciente robo en la casa de la exmujer de José Luis Ábalos no puede tratarse como un simple acto delictivo aislado. No es casualidad. En España, ya hemos visto demasiadas veces cómo ciertos episodios de “robos selectivos” terminan formando parte de tramas mucho más turbias. Y lo inquietante es que este patrón no es nuevo: lo hemos visto antes, y siempre con la misma sombra detrás.
Basta con recordar cómo empezó a desmoronarse la trama Gürtel, aquella red de corrupción que salpicó al Partido Popular y que terminó convertida en uno de los mayores escándalos políticos de la democracia. Antes de que la justicia empezara a tirar del hilo, ocurrieron robos de información, desapariciones de discos duros, allanamientos en domicilios… Y, con el tiempo, 14 personas relacionadas con la Gürtel aparecieron muertas en circunstancias más que sospechosas. Todas ellas tenían algo en común: iban a declarar o estaban vinculadas con piezas clave de la investigación. Hasta hoy, la mayoría de esas muertes siguen sin aclararse del todo.
¿De verdad debemos creer que lo ocurrido ahora con el entorno de Ábalos es fruto de la casualidad? El modus operandi se parece demasiado: intimidación, robo de datos y un mensaje implícito de que aquí hay algo que no debe salir a la luz. Lo hemos visto antes y sabemos cómo acaba: con los ciudadanos mirando atónitos cómo la política se convierte en un lodazal de amenazas, silencios y miedo.
Que nadie se engañe: cuando empiezan los robos dirigidos y los allanamientos de domicilios, no estamos hablando de simples ladrones. Estamos hablando de guerra sucia. Y si la historia sirve de algo, deberíamos estar muy atentos, porque si esto sigue el guion que ya conocemos, el caso de Ábalos puede destapar mucho más que un robo: puede ser la antesala de otro episodio oscuro en la política española.
Ojo, mucho ojo. Porque lo que parece un simple robo puede ser solo la primera página de un capítulo que, como ya vimos con la Gürtel, termina con demasiadas tumbas y demasiadas preguntas sin respuesta.
Miguel Ángel Arranz





