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Comienza la sobre excitación de los políticos de Alcobendas

  • hace 4 horas
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En unos días empiezan las fiestas de Alcobendas. Y con ellas, arranca oficialmente uno de los espectáculos más ridículos de la política local: la sobreexcitación de nuestros políticos. Porque si normalmente ya viven obsesionados con salir en la foto, cuando se acercan elecciones directamente entran en modo campaña permanente. Y este año todavía más.


Queda apenas un año para las municipales y autonómicas. Y eso se nota. Se nota muchísimo. El año que viene será directamente delirante porque las fiestas caerán prácticamente encima de las elecciones, pero esta edición ya sirve como ensayo general. Ya empiezan a asomar la patita. Ya empiezan las sonrisas forzadas, los abrazos falsos, las comidas de partido donde todos aparentan llevarse maravillosamente mientras se apuñalan políticamente por detrás intentando sobrevivir en la lista electoral del año que viene.


Porque esa es la realidad de la política municipal: ahora mismo no están pensando en Alcobendas. Están pensando en su puesto. En diciembre prácticamente todos tienen que saber ya cuál va a ser su futuro político. Quién sigue. Quién cae. Quién sube. Quién desaparece. Y claro, llega el momento de la sobreactuación permanente. Hay que dejarse ver. Hay que pegarse al candidato. Hay que reírle las gracias al que manda. Hay que estar en cada foto, en cada caseta, en cada concierto y en cada vermú popular como si de ello dependiera el futuro de la ciudad. Y, efectivamente, de ello depende… pero el suyo, no el de Alcobendas.


Porque la gestión les importa bastante menos. La alcaldesa, Rocío García Alcántara, probablemente estará públicamente activa las 24 horas del día durante las fiestas. Presencia absoluta. Agenda absoluta. Foto absoluta. Intentará ocupar todos los espacios posibles del recinto ferial para trasladar esa sensación de cercanía constante. Política de aparición continua. Lo importante no es gobernar. Lo importante es parecer que se gobierna. Y luego está el resto.

Concejales que durante meses pasan completamente desapercibidos en el Ayuntamiento, que no lideran absolutamente nada, que no toman una sola decisión relevante y cuya actividad institucional es prácticamente inexistente… pero que de repente en feria parecen directores generales de Naciones Unidas. Ahí aparecerán todos acelerados, sonrientes y omnipresentes.


El caso de Aitor Retolaza es paradigmático. En el Ayuntamiento cuesta recordar una sola medida política relevante impulsada por él. Pero en feria tendrá una actividad frenética. Porque ese es el verdadero trabajo de muchos políticos locales: que se les vea. Nada más. No gestionar. No resolver problemas. No tomar decisiones. No liderar proyectos de ciudad. Simplemente estar.


Y mientras tanto, los plenos municipales de Alcobendas siguen siendo un espectáculo paupérrimo. Un auténtico baño de aceite para la alcaldesa y un teatrillo permanente de una oposición incapaz de incomodar mínimamente al gobierno municipal. Una oposición dócil, previsible y absolutamente inofensiva. Bendita oposición le ha tocado a Rocío García Alcántara.


Porque aquí ya casi nadie debate ideas. Lo que se debate es posicionamiento interno, visibilidad y supervivencia política. Por eso las fiestas interesan tanto a los políticos. Mucho más que a los vecinos. Porque para ellos el recinto ferial no es ocio popular: es una pasarela electoral.


Miguel Ángel Arranz

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