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La Alcaldesa Rocío Alcántara NO CEDE su espacio a las asociaciones.

  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura


Las Fiestas de San Isidro de Alcobendas vuelven a demostrar una realidad incómoda: aquí siempre faltan casetas para asociaciones, y entidades vecinales… pero nunca faltan huecos para el postureo político.


Este año, según la propia información publicada sobre el reparto de casetas, la demanda ha superado ampliamente la oferta disponible. Asociaciones históricas se han quedado fuera o en lista de espera porque había más solicitudes que espacios disponibles. Y claro, cuando uno ve eso, la pregunta es evidente: ¿de verdad las prioridades están bien puestas?


Porque aquí conviene dejar algo muy claro: si la alcaldesa Rocío García Alcántara hubiese querido evitar la presencia de partidos políticos en las casetas, podría haberlo hecho perfectamente. Ya existe un precedente. Ya ocurrió en Alcobendas.


Lo hizo en su día Luis Miguel Torres cuando era concejal de Cultura. Y lo hizo además de manera expresa, incorporándolo directamente al pliego: los partidos políticos no podían presentarse al reparto de casetas. Por tanto, que nadie diga ahora que “no se puede hacer”, porque ya se hizo.


Otra cosa distinta es que entonces interesaba políticamente excluir a la oposición en pleno año electoral y ahora interesa exactamente lo contrario: utilizar las fiestas como plataforma de imagen institucional y de partido.


Y ahí Rocío García Alcántara demuestra perfectamente cuáles son sus prioridades. Porque si hay algo para lo que nunca faltan tiempo, recursos ni energía es para generar espacios donde su imagen pueda ensalzarse, promocionarse y exhibirse públicamente. Ahí sí aparece toda la maquinaria institucional, ahí sí se pelean los espacios y ahí sí los partidos políticos pasan mágicamente a convertirse en “parte esencial de la sociedad civil”, en “actores fundamentales de la participación” y en todo ese repertorio de frases grandilocuentes que cambian según convenga políticamente.


Cuando interesa vender el discurso institucional, nos dicen que “los protagonistas son los vecinos”, “las asociaciones” y “la participación ciudadana”. Pero luego llega la realidad y aparecen las casetas del Partido Popular, del PSOE y del resto de partidos ocupando un espacio que perfectamente podría destinarse a entidades vecinales, culturales o deportivas que sí trabajan durante todo el año en la ciudad.


Porque no nos engañemos: la caseta del Partido Popular no está pensada para informar a vecinos sobre políticas municipales ni para escuchar propuestas ciudadanas. Está pensada para la foto. Para traer cargos regionales o nacionales, hacerse fotografías, sacar titulares y aparentar músculo político.


La alcaldesa y su equipo utilizan las casetas como un pequeño escaparate de relaciones públicas. “Mirad quién ha venido a Alcobendas”. Ese es realmente el objetivo.


Y mientras tanto, asociaciones reales se quedan fuera.


Asociaciones que sí generan actividad durante el año, que sí trabajan con vecinos y que sí representan vida social en Alcobendas tienen que ver cómo los espacios se destinan a estructuras políticas que únicamente aparecen para hacerse visibles unos días.


Luego están las casetas de doble moral.


El caso de Ciudadanos es casi caricaturesco. Ese partido que durante años vendió regeneración política y terminó siendo puro interés personal ahora pretende vender como gesto altruista la cesión de su caseta a asociaciones. Nadie se lo cree. En Alcobendas todo el mundo sabe perfectamente dónde busca realmente visibilidad el alérgico a trabajar de Aitor Retolaza : en el Club de Corredores. Ahí es donde aparece, donde posa y donde intenta mantener cierta presencia pública después del hundimiento absoluto de Ciudadanos.


El PSOE hará lo habitual: convertir su caseta en una prolongación de los debates nacionales, alejados completamente de los problemas reales de Alcobendas, Además de ir a pavonearse Rafael Sánchez Acera y la hermanisima con un Ángel Sanguino sumiso para no perder sillón antes del 2027.


Y el resto de partidos, exactamente igual: propaganda, postureo, performance y discursos prefabricados.


Todo mientras asociaciones históricas se quedan sin espacio porque hay más solicitudes que casetas disponibles.


Y ahora no lo vendan como un “éxito de participación”, porque seguramente ya habrá aparecido el jefe de gabinete de turno intentando construir el relato oficial para convertir un problema en propaganda institucional. No es un éxito de participación. Es un fracaso de organización y un ejercicio de egoísmo político.


Porque si de verdad la prioridad hubiesen sido las asociaciones, las casetas políticas no existirían. Ya hubo un precedente en Alcobendas y ya se demostró que podía hacerse perfectamente.


La diferencia es que antes interesaba políticamente hacerlo… y ahora interesa políticamente no hacerlo.


Porque cuando el poder utiliza las fiestas para promocionarse, los vecinos dejan de ser protagonistas y pasan a ser simple decorado.


Miguel Ángel Arranz

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