El apocalipsis Extremeño
- 21 dic 2025
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La izquierda entra en pánico cada vez que se acerca una urna. No falla. Los nervios no son ideológicos: son aritméticos. Saben que Extremadura apunta a ser el primer batacazo y que el efecto arrastre existe. Y eso duele. Mucho.
Así que ya podemos adelantar el guion del lunes. Primer acto: los extremeños no saben votar. Segundo: cordón sanitario, porque si no votas como toca, eres sospechoso. Tercero: apocalipsis regional: una Extremadura oscura, homófoba, de cielos grises y almas aún más grises. Todo muy serio, muy compungido… y profundamente falso. Ironía aparte, el retrato es tan grotesco como previsible.
Lo mejor vendrá con los análisis “sesudos” de los lamebotas habituales. Micrófono en mano, ceja fruncida y tono grave para explicar que el problema no es la gestión, ni el desgaste, ni la realidad material de la gente. El problema, claro, es la gente. Siempre la gente. Cuando vota mal, se la infantiliza; cuando insiste, se la demoniza.
Extremadura no es un laboratorio moral ni una colonia a reeducar. Es una comunidad que vota, acierta o se equivoca —como todas— y que no necesita tutelas ni sermones. Pero eso al sanchismo mediático le cuesta aceptarlo: porque aceptar el resultado implica aceptar el mensaje.
Y ese mensaje es incómodo. Por eso vienen los nervios. Por eso vendrá el relato apocalíptico. Y por eso, pase lo que pase, el lunes ya sabemos quiénes perderán la compostura antes que las elecciones: los comentaristas que no soportan que la democracia no siempre les dé la razón.
Miguel Ángel Arranz





