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Feijóo tiene que decidir

  • hace 5 horas
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Alberto Núñez Feijóo tiene delante el mayor dilema político al que se enfrenta el Partido Popular desde hace años. Y no se trata simplemente de ganar elecciones. Se trata de decidir qué tipo de partido quiere ser el PP en España.


Porque ahora mismo el Partido Popular tiene dos almas completamente distintas conviviendo dentro de la misma sigla. Por un lado está el modelo Juanma Moreno: gestión tranquila, perfil moderado, discurso sereno, pocas estridencias y una política centrada en transmitir estabilidad. Un modelo que intenta atraer votante moderado, votante socialista desencantado y votante cansado de la bronca permanente.


Y por otro lado está el modelo Isabel Díaz Ayuso: confrontación constante, hipérbole política diaria, tensión continua, polarización permanente y una estrategia basada en convertir cada semana en una batalla cultural o ideológica. Dos modelos completamente distintos. Dos formas opuestas de entender la política.


Y Feijóo va a tener que decidir. Porque más allá de Madrid, donde Ayuso ha conseguido construir una marca política propia basada en la confrontación, la gran pregunta es si ese modelo sirve realmente para gobernar España o incluso para consolidar poder territorial fuera de un contexto tan específico como el madrileño.


Y ahí Andalucía va a ser decisiva. Si Juanma Moreno consigue una mayoría absoluta sin depender de Vox, el mensaje interno dentro del PP será demoledor para el ayusismo: se puede ganar arrasando desde la moderación. Se puede ampliar mayorías sin necesidad de vivir permanentemente enfadado. Se puede gobernar sin convertir cada rueda de prensa en una trinchera.


Y eso cambiaría completamente el rumbo estratégico del Partido Popular de cara a las municipales y autonómicas del próximo año. Porque entonces Feijóo tendría una excusa perfecta para imponer candidatos más moderados, perfiles más gestores y campañas menos agresivas. Apostaría claramente por el modelo andaluz: menos Twitter, menos espectáculo y más sensación de estabilidad.


Ahora bien, si Juanma Moreno no logra esa mayoría absoluta y necesita nuevamente a Vox, mientras Ayuso mantiene o amplía su poder en Madrid, el mensaje será exactamente el contrario.


Entonces crecerá dentro del PP la idea de que la moderación no moviliza suficiente. Que el votante de derechas exige dureza, confrontación y tensión política constante. Y ahí el modelo Ayuso saldría reforzado como referencia nacional.


El problema para Feijóo es que ambos modelos son incompatibles entre sí.

No se puede vender moderación en Andalucía mientras en Madrid se vive en campaña permanente contra todo y contra todos. No se puede intentar parecer un partido de gestión mientras algunas de sus principales figuras convierten cualquier asunto en una guerra ideológica diaria.


Y además existe otro problema todavía mayor: Ayuso genera muchísimo ruido político, pero la gestión de Madrid empieza a mostrar grietas cada vez más visibles. Sanidad tensionada. Problemas de vivienda disparados. Servicios públicos deteriorándose.


Y una política basada muchas veces más en el titular que en la gestión. Porque Ayuso domina perfectamente el relato político y mediático. Eso es indiscutible. Pero gobernar no puede reducirse eternamente a generar polémicas diarias para mantener movilizado al electorado. Y eso Feijóo lo sabe.


Por eso las elecciones andaluzas son mucho más que unas autonómicas. Son un referéndum interno sobre el futuro ideológico y estratégico del Partido Popular. Feijóo tiene que elegir si quiere un PP de gestores o un PP de agitadores. Un PP que amplíe base o un PP que viva permanentemente en la trinchera.


Un PP parecido a Juanma Moreno o un PP moldeado a imagen y semejanza de Ayuso. Y esa decisión marcará no solo el futuro del partido.


También marcará el nivel de crispación política que va a vivir España durante los próximos años.


Miguel Ángel Arranz

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