El bipartidismo ha muerto ( esta vez de verdad )
- 9 feb
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El bipartidismo ha muerto. Pero no como lo cuenta el sanchismo, ni como lo vende Pedro Sánchez. Eso no es acabar con el bipartidismo: eso es una mezcla indigesta de partidos nacionalistas, herederos de Bildu y fuerzas cuyo proyecto político pasa, directamente, por debilitar o descomponer España. A muchos les importa más cualquier causa internacional que cualquier causa española. Y eso no es pluralismo: es deslealtad política maquillada.
Acabar con el bipartidismo no es gobernar con retales ideológicos incompatibles entre sí. Acabar con el bipartidismo es lo que está ocurriendo ahora mismo con Vox. Y quien no quiera verlo es porque ha decidido no mirar.
Vox no es un calentón social. No es una moda pasajera. No es un experimento que vaya a desinflarse con el siguiente ciclo electoral. Es un actor estructural del nuevo tablero político. Su crecimiento sostenido lo demuestra. Gustará más o menos, pero negar su papel es negar la realidad. Y en política, cuando se niega la realidad, se paga caro.
Este cambio puede ser una buena o una mala noticia a nivel ideológico —que cada cual opine lo que quiera—, pero es un hecho incontestable: el sistema de partidos ha cambiado y obliga a todos a redefinirse. Especialmente al Partido Popular.
El PSOE ya ha demostrado que no sabe gestionar este escenario. Está atrapado en una huida hacia delante, sostenido por alianzas antinaturales y al borde de su desaparición como partido de Estado. Pero el foco ahora está en el PP. La pregunta es simple y no admite rodeos: ¿qué quiere ser de mayor con Vox?
Porque Vox ha venido para quedarse. No es una anomalía española, es parte de una tendencia europea clara. Fingir que no existe, demonizarlo sin más o usarlo solo como espantajo electoral es una estrategia infantil. El PP tiene que decidir si quiere liderar el nuevo espacio político o seguir esperando que el tiempo lo arregle todo.
El bipartidismo murió. Lo que viene después no lo decidirá la propaganda, sino quien entienda antes el nuevo mapa. Y ahí, guste o no, Vox ya está sentado a la mesa.
Miguel Ángel Arranz





