top of page

El votante es tonto

  • 16 dic 2025
  • 1 Min. de lectura


En las últimas 48 horas hemos asistido a un espectáculo lamentable: tertulianos y medios públicos españoles despachando la victoria de Kast con un diagnóstico insultante. No ha ganado una opción política; ha ganado la ignorancia, dicen. Los chilenos —repiten— no saben votar. Punto final. Superioridad moral servida en prime time.


El problema no es Chile. El problema es la arrogancia. Más de la mitad del electorado vota una opción y, en vez de preguntarse qué hizo mal el Gobierno de Boric para provocar ese vuelco, la progresía mediática opta por el atajo: descalificar al votante. Cuando el resultado no encaja en el dogma, el pueblo se equivoca. Así de simple. Así de obsceno.


La lógica es siempre la misma: si votas “bien”, eres ilustrado; si votas “mal”, eres un ignorante manipulable. No hay autocrítica, no hay balance de gestión, no hay examen de realidad. Solo moralina. Y luego se sorprenden de que la mitad de Latinoamérica gire a la derecha. No por Kast, sino contra Boric. No por fe, sino por hartazgo.


Esto ya lo conocemos: pasó en Chile, pasa en Argentina, pasa en Colombia, pasa en media región. Y aquí, en España, se aplaude. Desde platós financiados con dinero público se decide quién es un ciudadano válido y quién no. Y si no coincides, te llaman tonto. Democracia, sí; pero solo si votas lo correcto.


Lo insoportable no es el resultado chileno. Lo insoportable es la progresía condescendiente que insulta al pueblo para no admitir su fracaso. Cuando la única explicación es “la gente es idiota”, el problema no es la gente. El problema es quien no soporta perder.


Miguel Ángel Arranz

bottom of page