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Juanma Serrano, CERSA y los papeles de Leire: demasiadas coincidencias

  • 10 jul
  • 2 min de lectura



Hace apenas unas semanas ya publicábamos en El Nuevo Orden una información que entonces pasó casi desapercibida. Advertíamos de que Juan Manuel Serrano, exjefe de Gabinete de Pedro Sánchez y expresidente de Correos, había recibido financiación mediante tres partidas procedentes de CERSA, la empresa pública cuyo consejero delegado (CEO) es Rafael Sánchez Acera.


Hoy esa información adquiere una dimensión completamente distinta.

La Unidad Central Operativa (UCO), según ha publicado El Mundo, sitúa a Juan Manuel Serrano como una de las personas implicadas en las actuaciones de la denominada trama de la “fontanera”, que presuntamente buscaba desactivar causas judiciales que afectaban al entorno del presidente del Gobierno. Será la Justicia quien determine las responsabilidades que puedan existir, pero el hecho de que la UCO lo señale convierte en especialmente relevantes sus vínculos institucionales.


Y aquí aparecen nuevamente nombres que ya resultan familiares.


Juan Manuel Serrano recibió financiación desde CERSA.


CERSA está dirigida por Rafael Sánchez Acera, nombrado a dedo para ese cargo al frente de una empresa pública.


Y Rafael Sánchez Acera también apareció mencionado en las informaciones publicadas sobre los conocidos papeles de Leire Díez.


No es una opinión. Son hechos que han sido publicados por distintos medios y que, analizados conjuntamente, plantean preguntas legítimas.


Hay otro elemento que tampoco puede pasarse por alto.


La carrera política de Rafael Sánchez Acera y de su hermana, Pilar Sánchez Acera, ha experimentado su mayor crecimiento precisamente durante los años de consolidación del sanchismo y del periodo en el que hoy están saliendo a la luz las distintas informaciones relacionadas con la denominada trama de Leire Díez y las presuntas operaciones desarrolladas desde el entorno de Moncloa.


No significa, por sí mismo, que exista responsabilidad alguna. Significa que ambos han formado parte de la estructura política que hoy está siendo objeto de un intenso escrutinio público y judicial.


Y precisamente por eso resulta obligado preguntar.


¿Por qué una empresa pública dirigida por Rafael Sánchez Acera financió en varias ocasiones a Juan Manuel Serrano?


¿Quién adoptó esas decisiones?


¿Con qué criterios se concedieron esas ayudas?


La transparencia no debería incomodar a nadie.


Porque cuando los mismos nombres aparecen una y otra vez en distintos episodios de actualidad, lo responsable no es mirar hacia otro lado, sino exigir explicaciones.

Habrá quien piense que todo responde a una concatenación de casualidades.


Puede ser.


Pero también es cierto que cada nueva información hace más difícil sostener que todo son hechos completamente aislados.


Por eso, si yo fuera militante socialista de Alcobendas, tendría mucha prudencia antes de poner la mano en el fuego por nadie.


La actualidad política de los últimos meses demuestra que demasiados dirigentes que parecían intocables han acabado teniendo que dar explicaciones. Y, visto lo que sigue apareciendo, probablemente aún no hemos visto el último capítulo.


Miguel Ángel Arranz

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