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LA FAMIGLIA SÁNCHEZ ACERA NO TIENE LÍMITES

hace 7 días
2 min de lectura




Cuando una investigada demuestra más prudencia que quienes pretenden colocarla en una lista electoral, el problema es de principios.


La famiglia Sánchez Acera, como esas organizaciones donde importa más a quién conoces que lo que sabes, parece no tener límites. Ni políticos, ni éticos, ni estéticos. Lo fundamental es rodearse de los suyos. Da igual que estén investigados, imputados o bajo sospecha judicial. Lo importante es pertenecer al círculo y estar donde interesa.


La última información publicada por ABC resulta escandalosa. Según el periódico, Pedro Sánchez, Óscar López y Pilar Sánchez Acera intentaron convencer a Mercedes González, directora de la Guardia Civil e investigada en la denominada trama de las cloacas, para que formase parte de las listas electorales. Y aquí llega lo sorprendente: tuvo que ser la propia investigada quien demostrara más sentido común que quienes pretendían incorporarla. Mercedes González habría rechazado la propuesta precisamente por su situación judicial y por el perjuicio político que podía ocasionar al partido.

¡Qué nivel de degradación política hemos alcanzado cuando una persona investigada tiene que explicarles a los dirigentes socialistas lo que resulta conveniente y lo que no! Y ahí aparece nuevamente Pilar Sánchez Acera, la matriarca de esta particular famiglia. Siempre en el entorno de las decisiones, siempre en los movimientos internos, siempre en ese universo donde los nombres se repiten y los puestos parecen circular entre conocidos. Porque la famiglia no entiende de regeneración ni de ejemplaridad. Entiende de los nuestros, de los nuestros y de los nuestros.


La pregunta es inevitable: ¿qué interés tenían en incorporar a una persona investigada a las listas electorales? ¿No había otros candidatos? ¿O es que en el sanchismo la pertenencia al círculo pesa más que cualquier consideración sobre la imagen pública? Cuando determinados dirigentes insisten en colocar a alguien, resulta legítimo preguntarse qué compromisos políticos pueden generarse. No afirmo que existiera un intercambio de favores, pero esta política de círculos cerrados alimenta la sospecha de que la fidelidad pesa más que el mérito.


Lo preocupante es que todo esto parece haberse normalizado. La investigación judicial ya no constituye un obstáculo político. La ejemplaridad sirve para los discursos, pero desaparece al confeccionar las listas. Mientras tanto, la famiglia continúa: influencias, nombres recurrentes y un proyecto cada vez más encerrado en sí mismo. Y sigo sin entender cómo hay personas dispuestas a embarcarse en un proyecto político que acumula semejantes contradicciones y parece haber confundido el partido con el patrimonio de sus dirigentes.


Porque el problema ya no es solamente Pilar Sánchez Acera, ni Óscar López, ni siquiera Pedro Sánchez. Es un modelo de poder donde la lealtad parece cotizar mucho más que la ejemplaridad. Y esta vez la paradoja es demoledora: la investigada dijo que no. Quienes debían velar por la imagen del partido, según ABC, querían que dijera que sí. Así funciona la famiglia. Y así se entiende buena parte del sanchismo.


Miguel Ángel Arranz

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