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SÁNCHEZ Y AYUSO, LOS CAMISETITA

hace 38 minutos
2 min de lectura



Hay algo que empieza a resultar curioso en la comunicación política española: cada vez cuesta más distinguir determinadas estrategias de imagen del Partido Popular de las del sanchismo. Y no hablo de ideología, ni de programas electorales, ni siquiera de gestión. Hablo de algo mucho más sencillo: las camisetas.


Sí, las camisetas. Ese recurso aparentemente inocente que se ha convertido en una herramienta de comunicación política. Porque parece que hoy, para demostrar cercanía con un colectivo, ya no basta con escucharlo, atender sus reivindicaciones o resolver sus problemas. Hay que enfundarse su camiseta. Y, por supuesto, hacerse la fotografía correspondiente.


Isabel Díaz Ayuso lleva tiempo explotando esa fórmula de comunicación. Una camiseta por aquí, otra por allá, una fotografía con este colectivo, otra con aquel. Y sus seguidores políticos parecen haber aprendido perfectamente la lección. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, la alcaldesa de Alcobendas, Rocío García Alcántara, a quien vemos habitualmente participando en actos con camisetas representativas de distintas actividades y colectivos. Da igual la ocasión: lo importante es aparecer integrada en la fotografía.


Pero lo verdaderamente interesante es que Pedro Sánchez parece haber descubierto ahora las bondades de esta fórmula. El presidente, que tanto se esfuerza en marcar distancias políticas con Ayuso, encuentra en las camisetas un lenguaje visual extraordinariamente parecido. Cambian los colores, cambian los mensajes y cambian los protagonistas, pero la estrategia es prácticamente la misma.


Y es que la camiseta tiene una ventaja extraordinaria para cualquier asesor de comunicación: permite fabricar una imagen de pertenencia en cuestión de segundos. Uno se la pone, sonríe, levanta los brazos y ya está. Parece que forma parte del colectivo, que comparte sus inquietudes y que está comprometido con su causa. Todo sin necesidad de explicar demasiado.


No digo que sea una estrategia mejor o peor. Ni siquiera que sea exclusiva del PP o del PSOE. Lo que digo es que resulta llamativo comprobar cómo dos dirigentes que representan proyectos políticos enfrentados terminan utilizando recursos de comunicación tan similares.


Porque una cosa es apoyar a un colectivo y otra muy distinta convertir cada reivindicación, cada celebración o cada acto público en una oportunidad para renovar el vestuario electoral.

Quizá el problema de la política actual sea precisamente ese: que hemos sustituido demasiadas veces el compromiso por la fotografía, la explicación por el eslogan y la gestión por la puesta en escena.

Y mientras unos y otros siguen ampliando su colección de camisetas, los ciudadanos continuamos esperando algo bastante menos vistoso, pero mucho más importante: resultados.


Al final, Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso pueden discrepar en casi todo, pero en comunicación política parecen compartir hasta el armario. Bienvenidos a la política de los camisetitas.


Miguel Ángel Arranz

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