top of page

La marca PSOE ya no existe y los españoles lo tienen asumido

  • 8 feb
  • 2 Min. de lectura


No quiero ser oportunista y por eso escribo esto antes de que se conozcan los resultados electorales en Aragón. Pero no hace falta esperar al escrutinio para entender lo que va a pasar esta noche. Solo se pondrán números a una evidencia política que muchos se resisten a aceptar: la marca PSOE ya no existe.


Cuesta verlo. Siempre cuesta. En Francia también costó asumirlo cuando el Parti socialiste pasó de gobernar el país a convertirse en una nota a pie de página. Allí se dijo exactamente lo mismo que se dice aquí: que si la derecha, que si los extremos, que si el cambio sociológico, que si los votantes se habían vuelto “irracionales”. No. El problema no era el electorado. El problema era que el partido había dejado de hacer política para la gente y había pasado a hacer política para sobrevivir.


España está exactamente en ese punto con el PSOE. Ya no hay una marca reconocible, ni un proyecto colectivo, ni una idea de país. Lo único que existe es la marca personal de Pedro Sánchez. El PSOE no compite, no propone y no construye: gestiona su permanencia en el poder. Y cuando un partido se convierte en una herramienta de autoprotección, deja de ser un partido político para convertirse en un aparato.


Por eso se mandan ministros quemados a elecciones autonómicas. No porque sumen, sino porque estorban. Por eso Aragón se da por perdida antes de votar. Por eso hay consigna de no hablar de Aragón. Porque el objetivo no es ganar territorios ni representar a los ciudadanos, sino preservar el núcleo duro del poder en Moncloa. Todo lo demás es secundario.


Y conviene dejar algo claro antes de que esta noche nos vuelvan a vender el mismo discurso: esto no es culpa de que los españoles voten mal, ni bien, ni regular. No es culpa de que la derecha esté más fuerte, ni de que la llamada ultraderecha avance en Europa, ni de ninguna conspiración sociológica global. Eso es el comodín retórico del sanchismo para no asumir responsabilidades.


La culpa es mucho más simple y más grave: el PSOE ya no hace política para los españoles. Hace política para sí mismo. Y, más concretamente, para Pedro Sánchez. No hay un “para qué”, solo hay un “hasta cuándo”. No hay proyecto de país, solo táctica diaria. No hay ideología, solo resistencia.


Esta noche, en Aragón, no veremos el fracaso de un candidato ni de una campaña. Veremos el reflejo de un partido que ya no existe como tal. Igual que pasó en Francia. Igual que pasa siempre que una organización confunde gobernar con aguantar.


La marca PSOE no está en riesgo de desaparecer. Ya ha desaparecido. Lo único que queda es una marca personal agotada intentando sostener un edificio vacío. Y eso, por mucho relato que se construya después, las urnas siempre lo acaban señalando. Aunque se intente culpar a todo el mundo menos a uno mismo.


Miguel Ángel Arranz

bottom of page