La vuelta al cole: preparados, listos… foto

Se acerca septiembre y en Alcobendas vuelve una de las tradiciones políticas más arraigadas de nuestro municipio. No, no me refiero a la vuelta al cole. Me refiero a la vuelta a la foto delante del cole. Porque uno podría pensar que estas semanas deberían servir para comprobar que las aulas estén preparadas, que las plantillas de profesores estén completas, que las familias sepan cuándo van a recibir las ayudas para libros y material escolar y que los centros puedan comenzar el curso con cierta normalidad. Pero eso es demasiado aburrido. No sale bien en Instagram.
Lo verdaderamente importante parece ser encontrar un colegio, colocarse delante de la puerta y empezar a hiperventilar políticamente. La oposición descubrirá de repente que los colegios de Alcobendas están muy mal, pero muy mal, muy mal, casi al borde del colapso educativo. Y el Gobierno municipal descubrirá exactamente lo contrario: que están estupendos, maravillosos, mejor que hace veinte años, mejor que hace diez, mejor que hace cinco y probablemente entre los mejores colegios del mundo mundial. Entonces aparecerá Rocío García Alcántara explicándonos las inversiones realizadas, aparecerá el portavoz socialista denunciando lo que considere denunciable, aparecerá Vox con su correspondiente diagnóstico y aparecerá Más Madrid con el suyo. Y todos tendrán algo en común: casualmente habrá una cámara delante.
Bueno, todos no. Hay una aparición que podemos dar prácticamente por amortizada: Aitor Retolaza. No parece probable que le veamos protagonizando la tradicional ruta fotográfica por los colegios, básicamente porque últimamente cuesta verle tanto en los colegios como por el Ayuntamiento. Mientras unos compiten por aparecer demasiado, otros han conseguido resolver el problema por el procedimiento contrario: no aparecer. Así que, al menos en su caso, podemos ahorrarnos la quiniela sobre en qué colegio se hará la foto. Para hacerse una foto primero hay que aparecer.
Mientras tanto estarán las familias, que son esas personas tan molestas que tienen la costumbre de preocuparse por cosas bastante menos trascendentales para la política municipal. Quieren saber cuándo llegan las ayudas para los libros. Quieren que sus hijos tengan profesor desde el primer día. Quieren que las bajas estén cubiertas. Quieren que las aulas estén preparadas. Quieren que las instalaciones funcionen y que los problemas que se conocen desde junio no empiecen a solucionarse cuando los niños ya están sentados en sus pupitres. En definitiva, quieren algo tan revolucionario como que el colegio funcione. Y seguramente les importe exactamente un pimiento cuántos concejales han conseguido fotografiarse delante de su puerta.
Porque la política municipal ha terminado convirtiendo demasiadas veces cualquier acontecimiento cotidiano en un decorado. Llegan las fiestas: foto. Empieza una obra: foto. Termina una obra: foto. Se planta un árbol: foto. Se visita un comercio: foto. Se abre un comedor: foto. Empieza el colegio: festival fotográfico. Y luego nos preguntamos por qué existe una distancia cada vez mayor entre lo que preocupa a los ciudadanos y aquello de lo que hablan sus representantes. Quizá tenga algo que ver con que unos están pendientes de que sus hijos tengan profesor y otros están pendientes de cuál es el mejor ángulo para publicar la visita.
La alcaldesa, Rocío García Alcántara, además tiene especial querencia por las visitas a los centros y sus comedores. Visitar colegios no tiene absolutamente nada de malo; forma parte de las obligaciones institucionales y puede resultar útil para conocer sus necesidades. Lo llamativo es esa incapacidad política contemporánea para hacer prácticamente cualquier cosa sin convertirla inmediatamente en contenido audiovisual. Parece que si no existe fotografía, vídeo, publicación y correspondiente difusión institucional, la visita no ha sucedido. A veces uno tiene la sensación de que determinados problemas no necesitan una solución: necesitan un fotógrafo.
Y la oposición tampoco debería ponerse demasiado digna, porque participa encantada del mismo espectáculo. Durante unos días escucharemos denuncias, declaraciones y fotografías delante de colegios. Después llegará octubre y buena parte de ese extraordinario interés educativo entrará nuevamente en hibernación hasta que aparezca la siguiente oportunidad comunicativa. Si de verdad preocupa tanto la educación pública de Alcobendas, sería interesante ver el mismo entusiasmo en noviembre, febrero o abril, cuando no existe una campaña de «vuelta al cole» que aprovechar.
Quizá algún día nuestros representantes municipales descubran una idea verdaderamente innovadora: trabajar sin fotografiarse trabajando. Que el Gobierno gobierne, que la oposición fiscalice y que ambos entiendan que un colegio no es un photocall. Que si hay una deficiencia se arregle sin necesidad de publicar seis fotografías señalándola. Que si se realiza una inversión se explique cuánto ha costado, qué se ha hecho y qué problema resuelve, sin necesidad de convertir cada cubo de pintura en una epopeya municipal.
Dentro de unos días volverán los niños a las aulas. Ellos deberían ser los protagonistas. También sus profesores y sus familias. Pero me temo que veremos lo de siempre: políticos recorriendo colegios, políticos señalando desperfectos, políticos inaugurando mejoras, políticos hablando de educación y, sobre todo, políticos fotografiándose muchísimo.
Así que tranquilos, padres y madres de Alcobendas. Puede que todavía falte algún profesor, puede que alguna ayuda tarde más de lo deseable y puede que aparezca algún aula con problemas. Pero fotógrafos no van a faltar. De esos empezamos el curso con la plantilla completa.
Y de Aitor, si aparece, ya avisaremos. Aunque hay algo que, salvo sorpresa, sí aparecerá puntualmente: el ingreso de la nómina en su cuenta. Para eso no hace falta aparecer por los colegios. Ni siquiera hace falta aparecer demasiado por el Ayuntamiento. Él podrá no aparecer. La nómina, esa sí que aparece.
Miguel Ángel Arranz

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