Nervios en "la famiglia" de los socialistas de Alcobendas
- 7 jul
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La política tiene un problema cuando deja de confiar en los militantes y empieza a confiar únicamente en los aparatos. Y eso es exactamente lo que parece estar ocurriendo en el PSOE de Madrid.
Durante días se dio por hecho que Óscar López iba a ser proclamado candidato sin oposición. Todo estaba preparado para una fotografía de unidad, un paseo militar en el que la militancia únicamente debía levantar la mano y ratificar una decisión previamente tomada por la dirección. Sin embargo, los planes se torcieron cuando apareció una candidatura alternativa encabezada por la abogada y militante de base Silvia López Quivira, obligando a celebrar unas primarias que nadie en el entorno del ministro esperaba.
Y cuando el guion se rompe, llegan los nervios.
Porque esto ya no va únicamente de unas primarias. Va de quién controla el PSOE madrileño y de quién conservará el poder si el proyecto de Óscar López empieza a resquebrajarse.
En Alcobendas esta situación se vive con especial intensidad. No es ningún secreto que buena parte del peso político del actual núcleo dirigente ha crecido al amparo de Óscar López. Su influencia, su capacidad de decisión y su posición dentro del partido están íntimamente ligadas a la continuidad del actual secretario general.
Si ese liderazgo se debilita, muchos tendrán que empezar a explicar cuál es su proyecto propio.
Por eso no extraña que existan movimientos para cerrar filas y transmitir una imagen de apoyo unánime. Cada aval cuenta. Cada agrupación cuenta. Y cada fotografía de respaldo tiene hoy mucho más valor del que tenía hace apenas una semana.
Pero las primarias, precisamente, existen para que los militantes decidan libremente, no para que ratifiquen decisiones tomadas desde arriba.
Quienes llevan años hablando de democracia interna deberían ser los primeros en aceptar con absoluta normalidad que aparezcan candidaturas alternativas. Si una simple rival provoca malestar dentro del aparato es porque quizá la unidad no era tan sólida como pretendían vender.
Los militantes socialistas de Alcobendas deberían hacerse una pregunta muy sencilla: ¿quieren votar con libertad o simplemente confirmar lo que otros ya han decidido por ellos?
Porque apoyar a Óscar López no es únicamente apoyar a una persona. Es respaldar la continuidad del actual modelo del PSOE madrileño, estrechamente identificado con el sanchismo y con quienes han construido su carrera política alrededor de ese proyecto.
Y conviene recordar una lección que la política española está dando con demasiada frecuencia: hoy alguien puede ser presentado como un activo imprescindible del partido y mañana convertirse en un problema político de primer nivel. Los cambios de guion son constantes y las lealtades duran lo que duran las circunstancias.
Por eso, más allá de nombres propios, la militancia haría bien en decidir pensando en el futuro del PSOE y no en la supervivencia de quienes llevan años ocupando los mismos espacios de poder.
Porque cuando un proyecto depende demasiado de una sola persona, deja de ser un proyecto colectivo para convertirse en una estructura de intereses. Y esas estructuras, tarde o temprano, siempre acaban pasando factura.
Miguel Ángel Arranz

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