No estáis viendo venir a Rocío García Alcántara
- 16 may
- 2 min de lectura

No estáis entendiendo nada.
El viaje de Rocío García Alcántara a México no es el problema. Es el síntoma. La oposición se ha lanzado a preguntar quién pagó el viaje, si era privado, institucional o semiprivado, y está bien que lo pregunte. Pero se queda corta. Se queda en la anécdota. La cuestión de fondo es otra: Rocío García Alcántara hace tiempo que dejó de tener la cabeza en Alcobendas.
Mientras algunos siguen creyendo que el gran trofeo político es la alcaldía, ella ya mira más arriba. Alcobendas no es su destino. Es su trampolín.
Por eso el viaje a México encaja perfectamente. No estaba allí por Alcobendas. Estaba allí porque el ecosistema de Isabel Díaz Ayuso estaba allí. Y Rocío sabe perfectamente que, si quiere saltar a la política autonómica, el camino no pasa por gestionar mejor Alcobendas, sino por demostrar obediencia, presencia y fidelidad absoluta al ayusismo. La alcaldesa apareció en primera fila en los Premios Platino en Riviera Maya, en plena polémica por el viaje de Ayuso, mientras desde el Ayuntamiento se defendía que era un viaje privado.
Ahí está la clave: Alcobendas ya no es el centro de su proyecto. Es el decorado.
La oposición se equivoca si piensa que la batalla es desgastarla por un viaje. La verdadera batalla es explicar a los vecinos que tienen una alcaldesa en modo tránsito. Una alcaldesa que se presentará otra vez diciendo que tiene ganas, fuerza y compromiso para seguir cuatro años más. Y, si las urnas le dan el bastón, quizá a los dos, tres o cuatro meses descubra que “Madrid la necesita”.
El Partido Popular no es ingenuo. La utilizará como cartel electoral porque sabe que no ha construido un relevo sólido en Alcobendas. Después, si toca, hará la transición. Número dos, continuidad, relato de responsabilidad y todos a aplaudir.
Y además, esto no sería ninguna novedad. Ya vimos una maniobra muy parecida en la pasada legislatura en el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz. Presentarse, consolidar el poder local y posteriormente dar el salto. Por eso pensar que Rocío García Alcántara está construyendo un proyecto político de largo recorrido en Alcobendas es probablemente no entender cuál es realmente su objetivo político.
Y lo más irónico es que su salida podría aliviar incluso al propio PP local. Porque el equipo personal de Rocío García Alcántara no parece trabajar para una agrupación local: trabaja para ella. Asesores, núcleo duro, gabinete, corte política. Si ella sube, muchos subirán detrás como caniches de poder.
Por eso no estáis viendo venir a Rocío García Alcántara.
No está en México por Alcobendas. No está pensando en Alcobendas. No está construyendo Alcobendas.
Está ensayando su salto. Y la ciudad, mientras tanto, hace de sala de espera.
Miguel Ángel Arranz

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