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Solamente es sumar 13 más 1

  • hace 3 días
  • 3 min de lectura


A mí hay una cosa que me asombra profundamente de lo que está pasando en el Ayuntamiento de Alcobendas: la oposición domesticada. La oposición maleada políticamente por Rocío García Alcántara. Una oposición que lleva quince o veinte días rasgándose las vestiduras porque, al parecer, la alcaldesa se ha ido de viaje a México con cargo al dinero de los vecinos y que, también al parecer, no tiene ninguna intención de dar demasiadas explicaciones.


Y entonces empieza el espectáculo.

Vox aparece totalmente indignado exigiendo transparencia. El Partido Socialista mucho más indignado todavía, como si estuviera en condiciones morales de exigir demasiadas explicaciones a nadie viendo el panorama nacional que arrastran. Más Madrid también se suma a la indignación selectiva, porque pedir responsabilidades a los tuyos nunca ha sido precisamente el fuerte de determinados sindicalistas reconvertidos en políticos profesionales.


Y luego está Futuro Alcobendas. O mejor dicho, Aitor Retolaza ex todo incluido trabajador , que ya no se sabe muy bien qué pinta en el Ayuntamiento más allá de representarse a sí mismo. Un hombre cuyo principal mérito político parece ser no molestar demasiado al Partido Popular para ver si cae algo de cara a 2027. Porque hay silencios que no son casualidad. Son inversión a futuro.

Pero lo verdaderamente fascinante de todo esto es la facilidad matemática del asunto.


Porque aquí no hace falta ninguna revolución política. No hace falta ninguna moción de censura. No hace falta alterar la voluntad de los vecinos ni cambiar el gobierno municipal.

Hace falta solamente sumar 13 más 1.

Tan sencillo como eso.


Solamente se necesitan los catorce concejales de la oposición para obligar políticamente a que la alcaldesa comparezca, dé explicaciones o retrate públicamente quién quiere transparencia de verdad y quién simplemente quiere hacerse la foto de la indignación.


Pero claro, ahí aparece el verdadero problema. El problema no es México. El problema no es el viaje. El problema no es la transparencia.


El problema son los cordones sanitarios de salón.


Porque el PSOE no puede aparecer en una iniciativa conjunta con Vox aunque sea por interés de los vecinos. Vox tampoco puede aparecer de la mano del PSOE porque Madrid se enfada. Más Madrid jamás pondría su firma al lado de Vox aunque estuviera hablando de la hora del reloj. Y Aitor Retolaza bastante tiene con seguir flotando políticamente como para arriesgarse a incomodar al Partido Popular.


Y así funciona todo.


Mucho discurso grandilocuente. Mucha rueda de prensa. Mucho vídeo para redes sociales. Mucha indignación prefabricada. Pero cuando llega el momento de hacer algo útil, de retratar de verdad al gobierno municipal, de obligar políticamente a dar explicaciones, entonces todos miran para otro lado.


Porque aquí no se está gestionando Alcobendas pensando en los vecinos.

Aquí se está gestionando pensando en las listas de 2027.


En conservar la silla. En no molestar demasiado. En mantener abiertas las puertas futuras. En hacer equilibrios políticos para que hoy gobiernes tú y mañana me toque a mí. Y mientras tanto, los vecinos asistiendo al mismo teatro de siempre: oposición de micrófono, rebeldía de Twitter y valentía de rueda de prensa.


Pero de sumar 13 más 1, nada. Porque entonces igual alguien tendría que retratarse de verdad. Y ahora que no se mueva nadie, no vaya a ser que alguno se salga de la foto.


Miguel Ángel Arranz

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