Nos toman por gilipollas
- 5 may
- 3 Min. de lectura

El PSOE nos sigue tomando el pelo
Ahora resulta que el problema no es que aparezcan pagos, encargos, fontaneras, informes, favores, intermediarios y sombras alrededor del PSOE. No. El problema, según ellos, será que los demás somos malpensados.
El juez pregunta algo muy sencillo: por qué se pagaron 15.612 euros a Leire Díez, en qué concepto, con qué factura, con qué contrato y mediante qué forma de pago. Y ahí está la clave. Porque cuando un partido tiene las cuentas limpias, no debería temblarle el pulso para enseñar un contrato, una factura y un trabajo realizado.
Pero con el PSOE de Pedro Sánchez todo acaba oliendo igual: primero niegan, luego matizan, después relativizan y finalmente aparecen los papeles a medias. Siempre hay una explicación. Siempre hay una coartada. Siempre hay un “trabajo profesional”, un “servicio periodístico”, una “colaboración mercantil” o cualquier fórmula burocrática para intentar vestir de normalidad lo que políticamente apesta.
Ahora nos dirán que Leire hacía informes. Informes sobre comunicación. Informes sobre prensa. Informes sobre estrategia. Informes sobre cualquier cosa. Y si hace falta, aparecerá un documento de veinte páginas con cuatro titulares copiados, tres gráficos, dos frases solemnes y una portada para justificar 15.000 euros. Al tiempo.
Pero hay algo todavía más revelador: desde el minuto uno han intentado rebajar el asunto diciendo que Leire era una afiliada más, una militante más, alguien de quien no sabían absolutamente nada. Esa es la línea oficial. Desmarcarse. Fingir desconocimiento. Hacer ver que todo es ajeno.
El problema es que esa película ya la hemos visto. Cuando las cosas se tuercen, el patrón se repite. Pasó con Koldo García. Pasó con José Luis Ábalos. Y pasa ahora. Todos eran válidos mientras servían. Todos eran cercanos mientras eran útiles. Y todos pasan a ser desconocidos en cuanto aparece el problema. Porque esa es la realidad: cuando huele a problema, el entorno de Pedro Sánchez se convierte en tierra quemada. Nadie conoce a nadie. Nadie sabe nada. Nadie responde por nada.
Leire, según esa versión oficial, habría sido poco menos que una espontánea. Pero al mismo tiempo cobraba más de 15.000 euros por unos supuestos trabajos que ahora nadie sabe explicar con claridad. Una militante cualquiera… pero facturando como si no lo fuera. No cuadra.
Y aquí viene lo interesante: Leire ha intentado echarles un capote, sostener el relato, aguantar el golpe. Pero la historia dice que eso tiene un recorrido limitado. Porque cuando uno ve que le dejan solo, cuando uno ve que le convierten en un problema, empieza a replantearse su silencio.
Y claro que hablará. Si no quiere acabar como los anteriores, hablará.
Porque ese es el riesgo real para el PSOE: no el pago, no la factura, no el informe. El riesgo es que quienes han estado dentro empiecen a contar cómo funciona todo de verdad.
Porque al final, la técnica siempre es la misma: convertir lo sospechoso en administrativo. Convertir lo político en contable. Convertir la fontanería en periodismo. Convertir el olor a cloaca en una factura con membrete. El PSOE cree que basta con decir “servicios periodísticos” para cerrar el asunto. Cree que basta con una explicación formal para que desaparezca la pregunta de fondo: ¿qué hacía realmente Leire Díez para el partido y por qué se le pagó esa cantidad?
La justicia podrá tardar, pero no es idiota. Idiotas nos quieren hacer a los ciudadanos, que es distinto.
Y lo grave ya no es solo este caso. Lo grave es el patrón. Siempre el mismo barro. Siempre la misma niebla. Siempre la misma estructura de poder diciendo que no pasa nada mientras cada semana aparece una nueva pieza.
La pregunta ya no es solo qué cobró Leire Díez.
La pregunta es cuántas Leires más hay. Y cuánto tiempo más piensan seguir tratándonos como si no entendiéramos nada.
Miguel Ángel Arranz

.png)




