Si cae Óscar López, caen los Sánchez Acera
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Hay una vieja máxima en política que rara vez falla: quien asciende por el mérito de otro, cae cuando cae ese otro. No porque necesariamente haya cometido un delito, sino porque toda su carrera depende de una única estructura de poder. Y eso es exactamente lo que está empezando a ocurrir en el entorno de Óscar López.
La información publicada por Vozpópuli, según la cual en Moncloa existe preocupación por una posible investigación de la UCO sobre Óscar López hasta el punto de plantearse apartarlo de la carrera madrileña, es mucho más que una noticia sobre una persona. Es una señal de que dentro del propio PSOE comienzan a asumir que vienen tiempos complicados.
Y cuando el árbol empieza a temblar, las ramas también lo hacen.
En ese contexto resulta imposible no mirar hacia los hermanos Sánchez Acera. Tanto Pilar Sánchez Acera como Rafael Sánchez Acera han desarrollado buena parte de su proyección política al calor de Óscar López. Su crecimiento en la Comunidad de Madrid y posteriormente en las estructuras nacionales del PSOE no puede entenderse sin la influencia política de quien ha sido uno de los hombres fuertes del sanchismo en Madrid.
Eso explica que, si finalmente Óscar López cae en desgracia política, el futuro de ambos quede seriamente comprometido.
Porque estos cargos nunca han sido fruto únicamente del talento o de una trayectoria excepcional. Han sido, sobre todo, consecuencia de una red de confianza política donde el principal mérito consistía en pertenecer al círculo adecuado, mantener la fidelidad y ejercer el servilismo necesario para seguir escalando.
Y ese tipo de carreras tienen un problema: dependen completamente de quien las sostiene.
Cuando el padrino desaparece, desaparece también la protección.
La historia reciente del PSOE demuestra, además, que cuando aparecen problemas judiciales o políticos, el partido no suele tener demasiados escrúpulos a la hora de buscar responsables. Quien ayer era imprescindible, mañana puede convertirse en una carga.
No sería extraño que, llegado el momento, Óscar López intentara salvarse descargando responsabilidades sobre personas de su entorno más próximo. La política española está llena de antiguos colaboradores que acabaron siendo los pagafantas de operaciones mucho más grandes que ellos.
Y los primeros candidatos para asumir ese papel son precisamente quienes más cerca han estado durante todos estos años. Por eso el socialismo de Alcobendas debería empezar a preocuparse seriamente.
Llevamos mucho tiempo advirtiendo de que determinadas carreras políticas estaban construidas sobre relaciones personales más que sobre méritos propios. Si la pieza principal cae, todo el castillo empieza a resquebrajarse.
Ojo y cuidado con poner la mano en el fuego por nadie. Porque las curvas que vienen no afectan únicamente a la “famiglia” Sánchez Acera. También pueden alcanzar de lleno al socialismo de Alcobendas. Y me temo que, durante los próximos meses, vamos a escuchar el nombre de Alcobendas asociado al PSOE con mucha más frecuencia.
La cuestión es que difícilmente será por algo de lo que puedan sentirse orgullosos. Un consejo para los concejales socialistas de Alcobendas que todavía quieran tener futuro político: empiecen a marcar distancias con el sanchismo y, sobre todo, con la “famiglia” Sánchez Acera. Todos saben que, hoy por hoy, el PSOE de Alcobendas sigue siendo una prolongación política de ese círculo de poder. Y eso puede convertirse en un lastre difícil de levantar.
Si de verdad aspiran a llegar con opciones a las primarias y a las elecciones municipales de 2027, deberían preguntarse si quieren seguir apareciendo como los herederos de un proyecto personalista o empezar a construir uno propio. Porque en política hay una lección que rara vez falla: cuando un liderazgo se hunde, arrastra consigo a quienes decidieron atarse a él.
Todavía están a tiempo de elegir si quieren ser recordados como una extensión de la “famiglia” Sánchez Acera o como quienes supieron apartarse antes de que el barco terminara de hundirse. Porque, si las primarias de 2027 llegan con el apellido Sánchez Acera convertido en un problema para el PSOE madrileño, quienes hoy permanezcan callados o sigan actuando como su delegación política en Alcobendas también pagarán el precio.

En política, la lealtad ciega nunca garantiza el futuro. A veces solo garantiza compartir la caída. Y quizá ese sea el principal aviso que deberían tener presente quienes hoy ocupan los escaños socialistas en el Ayuntamiento de Alcobendas. El tiempo dirá si supieron leer las señales antes de que fuera demasiado tarde.
Miguel Ángel Arranz

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