top of page

Sánchez no nombra ministras, fabrica rivales y luego los quema

  • Foto del escritor: Miguel Ángel Arranz Molins
    Miguel Ángel Arranz Molins
  • 23 dic 2025
  • 2 Min. de lectura


Pedro Sánchez no nombra ministras. Las coloca, las usa y las quema. Y cuando lo hace, no piensa en gobernar mejor, sino en controlar el partido y ajustar cuentas internas. El último movimiento tiene nombre propio: Milagros Tolón.


Exalcaldesa de Toledo, delegada del Gobierno y ahora ministra impulsada desde Moncloa. Que nadie se engañe: esto no es una promoción, es una operación. Sánchez ya ha decidido ponerle a dedo una oposición interna a Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha. No con militancia, no con debate, no con proyecto. Con despacho, foco mediático y obediencia.


El mensaje es inequívoco: Page gobierna, pero Sánchez manda. Y cuando manda, lo hace como siempre: fabricando rivales desde arriba para erosionar liderazgos incómodos. Tolón no es la mejor opción; es la más disponible. La que acepta el papel sabiendo que su carrera ya no le pertenece.


Aquí está el núcleo del sanchismo: la devoción al líder por encima del partido y de los territorios. Personas que aceptan ser ministras, portavoces o candidatas no para servir a los ciudadanos, sino para servir a Sánchez, aunque sepan que el final casi siempre es el mismo. Hoy te sube. Mañana te expone. Pasado mañana, te abandona.


Porque el guion no cambia. Si la operación falla, escucharemos lo de siempre: que Page se ha derechizado, que la izquierda regional no ha entendido el mensaje, que el contexto era difícil. Nunca, jamás, será culpa de Pedro Sánchez. Él es infalible. Él nunca se equivoca. Los errores siempre son de otros.


¿Ejemplos? Aragón. El caso de Pilar Alegría es el manual completo: portavoz del Gobierno, escudo mediático del sanchismo, tragando todo por disciplina… y luego enviada a sacrificarse electoralmente. Resultado: quemada, amortizada y apartada, sin proyecto ni poder real. Usada y tirada.


Eso es exactamente lo que se está ensayando ahora en Castilla-La Mancha. Un liderazgo regional fuerte frente a un presidente que no tolera disidencias. Sánchez no construye alternativas; las lanza como carne de cañón. Y cuando caen, él sigue intacto, impoluto, señalando a otros.


Así funciona el sanchismo. Él permanece. Los demás son desechables.


Miguel Ángel Arranz

bottom of page