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Cuando no sabes hacer política, haces TikTok.

  • 30 dic 2025
  • 2 Min. de lectura


Cuando no se sabe hacer política, se hacen TikTok. No es una frase ingeniosa: es la radiografía exacta del sanchismo/PSOE actual. Han desistido de gobernar y se han entregado al algoritmo. Han cambiado la gestión por el chiste, la decisión por el baile y la rendición de cuentas por un plano corto con música de fondo.


Alguien —uno de los trescientos asesores de Moncloa— debió decirles que esto es “lo moderno”, “lo cercano”, “lo molón”. Y allá fueron todos, en fila, a hacer gracia. Todo vale con tal de tapar las vergüenzas de no saber hacer política. Porque gobernar exige criterio, asumir costes y tomar decisiones. Grabar un vídeo no.


Lo más llamativo es que ni siquiera está claro para quién hacen esos TikTok. ¿Para quién son exactamente? ¿Para las “charos”? Porque a los jóvenes, garantizado, el TikTok de un político les importa una mierda. Por mucho que Pedro Sánchez crea lo contrario desde su burbuja de asesores. Los jóvenes no son tontos ni manipulables: saben distinguir perfectamente entre lo serio y las gilipolleces. Y cuando ven a un ministro forzando la gracieta o a un presidente jugando a influencer, no sienten cercanía; sienten vergüenza ajena.


El problema de fondo es que lo viral tiene las patas muy cortas. Da rendimiento inmediato, efímero, pero no construye nada a medio ni a largo plazo. La política de TikTok es espuma: sube rápido y desaparece igual de rápido. No deja proyecto, no deja estructura, no deja soluciones.


Mientras el país acumula problemas reales, el Gobierno acumula clips. Confunden comunicación con propaganda, cercanía con frivolidad y espectáculo con política. Pero la realidad siempre acaba imponiéndose al algoritmo. Cuando pase la música, quedará lo de siempre: un Gobierno sin política, pero con muchos vídeos. Y eso, por mucho filtro que le pongan, no se puede maquillar.


Miguel Ángel Arranz

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