top of page

Sánchez promete embargo y entrega contratos: el sanchismo en estado puro

  • 30 dic 2025
  • 2 Min. de lectura


Lo dijeron alto y claro. Con gesto grave, tono solemne y la teatralidad habitual del Pedro Sánchez en modo estadista: España embargaba los productos militares de Israel. Aplausos en la bancada, titulares dóciles, papagayos mediáticos repitiendo el mantra. Tres o cuatro meses después, la realidad vuelve a hacer lo que siempre hace con el sanchismo: desmentirlo.


El embargo era una pamplina. Humo. Propaganda de usar y tirar. Porque ahora resulta que se “levanta” —o se flexibiliza, que es la forma fina de mentir— para que Airbus pueda terminar la fabricación de material. Y aquí empieza el insulto a la inteligencia colectiva.


Nos quieren vender que no es una cuestión militar, sino “industrial”. Falso. Es industria armamentística. Punto. No hay semántica que lo salve. No hay eufemismo que lo blanquee. Si produces herramientas para la guerra, produces armas. Todo lo demás es literatura barata para consumo interno.


Este es el patrón de siempre: compromisos que duran lo que dura el ciclo mediático. Hoy toca indignarse con Israel. mañana toca mirar para otro lado porque hay contratos, intereses y socios industriales que no admiten discursos de pancarta. El sanchismo no gobierna: reacciona. No tiene principios, tiene tendencias. No tiene política exterior, tiene marketing.


Y alrededor, los de siempre: opinadores, activistas de plató y ministros de consigna justificándolo todo. Ayer era un embargo moral e irrenunciable. Hoy es “una excepción técnica”. Mañana será silencio. Pasado, negarán haber dicho nada.


Esta es la verdad desnuda: no sostienen ni un solo compromiso cuando choca con la realidad. Porque nunca fueron compromisos reales. Eran frases para el aplauso fácil, para la foto, para el trending topic. El problema no es Israel ni Airbus. El problema es un Gobierno que convierte la política en baratija y la palabra en algo sin valor.


Y luego se preguntan por qué ya no les cree nadie. Porque gobiernan a golpe de titular, y la realidad —otra vez— les ha pasado por encima. Como siempre.


Miguel Ángel Arranz

bottom of page